ACE, Revista d'Enologia
 


Año 16, 4otrimestre 1999
Cubierta: Cartel de J.M. Subirachs con motivo de la XVII Setmana del Cava

 

LA RED

Las viñas de Internet

Jaume Estruch

rubes.editorial@retemail.es

Seguro que a nadie se le ha escapado que en este número de la revista, que en su edición en papel corresponde al 49, el último de esta década, no se hace la más ligera mención del supuesto traspaso de milenio. La razón es bastante clara y al alcance de todos. ACE Revista de enología es una publicación científica y, por tanto, celebraremos lo que haga se tenga que celebrar en su momento, es decir, el 1 de enero del 2001, que es el primer día del siglo XXI y del tercer milenio de nuestra era. Por ahora, sólo debemos constatar que estamos a un punto de padecer el llamado «síndrome del taxímetro» que es aquella sensación inquietante que se produce cuando vemos que el contador del taxi (o de nuestro coche) cambia de golpe todas las cifras visibles; esto y nada más pasará entre 1999 y 2000.

La enología, por otro lado, no recibirá más «efecto 2000» que el sustancioso incremento de ventas de botellas de vino y cava que ha provocado la celebración del que será el reveillon más desaforado de los últimos años.

A pesar de todo, el juicio ha prevalecido, a pesar de que numerosos elaboradores han instalado en sus webs referencias al año 2000, sólo se destacan aspectos lúdicos y de celebración, sin esgrimir justificaciones más o menos científicas (afortunadamente).

Un par de ejemplos de lo que puede dar de sí el espíritu lúdico del vino se encuentran en http://www.moet.com y http://www.freixenet.es. También hay que constatar que el supuesto cambio de milenio no tiene perfil sensorial propio. Las botellas «milenarias» que se han puesto a la venta (a precios considerables) son los productos organolépticos tradicionales de los diferentes elaboradores, con una envoltorio, eso sí, adecuado para tan solemne celebración.

Queda claro, por tanto, que no habrá nada enológicamente revolucionario en este traspaso anual. Ni tan sólo las turbulencias informáticas, y sus mitos, nos afectarán, ya que quedan muy lejos de las prioridades del enólogo. Pero es posible que el año 2000 nos resucite un viejo fantasma de la enología, que no es precisamente informático: la viña.

La viña siempre ha sido la última frontera de la enología. Un espacio de conocimiento inamovible y hasta cierto punto impenetrable, casi mineral, del que se sabe que produce la materia prima del vino, la uva, en condiciones de una dureza a menudo insoportable, y poco más. Últimamente, las viñas en Internet comienzan a tener un aspecto muy alejado de la estampa intemporal y bucólica. La información sobre detalles de la realidad metabólica, bioquímica y genética de las variedades se está desgranando por la red a buen ritmo, lo cual contribuirá, sin duda, a retirar las últimas nieblas místicas que planean sobre el proceso de elaboración.

Para comenzar, la clasificación y la información de las variedades conocidas y cosechadas por todo el mundo está al alcance en una guía que recoge, convenientemente clasificadas, unas 2500 variedades de Vitis vinifera (que son todas de las que se tiene noticia). Un trabajo excelente que se puede consultar en http://www.argentinewines.com/cepajes.

Respecto a las más cosechadas en España, están perfectamente clasificadas e ilustradas en el apartado «Las uvas» de la Guía Peñín (http://www.elvino.com/gpve99/index.html).

Todas estas clasificaciones, peligran delante de los últimos trabajos del Departamento de Viticultura y Enología de la Universidad de Davis, que entre otras sorpresas nos revelan que 16 de las variedades de origen francés mas evaluadas (entre las que hay que contar el mítico chardonnay) son descendientes directos de sólo dos variedades: la célebre pinot y la oscura gouais blanc. Así lo afirma la profesora Carole Meredith en un trabajo lleno de sorpresas genéticas (http://wineserver.ucdavis.edu/cuttingedge/pr/index.htm).

La genética y la biología molecular de la viña, unos temas hasta ahora enológicamente confusos, empiezan a esclarecerse después del simposio de junio pasado sobre biología reproductiva de la viña que tuvo lugar en Australia y en el que se habló del «gen egoísta» de Vitis y otros tópicos hasta ahora atribuidos en exclusiva al género humano. Todo un síntoma que ha sido recogido en un número especial de la revista de los enólogos australianos (http://www.winetitles.com.au/ajgwr/merbsymp.html).

La adaptación evolutiva de la viña ha permitido su cultivo en lugares bastante extremos, si tomamos como referencia el Mediterráneo. Los secretos de su expansión se discutirán, entre otros asuntos, en el próximo simposio internacional sobre viticultura de climas fríos que se celebrará del 16 al 20 de enero del 2000... en Australia. Se puede consultar información sobre el programa científico de este encuentro en http://www.icms.com.au/coolclimate/highlights.html.

Una ojeada a las direcciones que hablan de qué se cuece en las viñas y nos daremos cuenta que parece como si todo ocurriera en Australia. Y no es verdad; lo que sí es cierto es que mucho de aquello pasa en Internet en viticultura pasa en Australia y otros países bañados por el Pacífico, y es desde estas regiones remotas de donde nos llegan (¡oh! paradojas) la información de manera más clara, extensa y puntual.

Estoy seguro que pronto se producirá la esperada reacción europea y los medios especializados recibiremos información puntual de todo lo que se trabaja e investiga sobre Vitis a nuestro alrededor y podremos hacer una segunda parte de esta red en clave continental.

Pero esto ya será el año que viene.

aebiberica.com

AEB Ibérica acaba de estrenar su sede en Internet. Un web de tercera generación que combina perfectamente los aspectos tecnológicos y comerciales y ofrece al enólogo una guía completa de productos ordenados de manera intuitiva siguiendo el proceso elaborador.

Además de una exhaustiva información sobre cada uno de los productos de su catálogo, este nuevo recurso enológico complementa la información, tan necesaria para el profesional, con abundante documentación científica complementaria y de referencia.

Se trata, en definitiva, de un recurso de gran utilidad, que se ajusta a la perfección con las nuevas corrientes de negocios de la red, donde la información es el auténtico valor diferencial.

Se puede consultar este web en su propia dirección (http://www.aebiberica.com) o bien acceder a través del enlace que se encuentra en la portada de esta edición digital, donde se ha instalado en calidad de patrocinador. ¡Toda una novedad!