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LA
RED
Las
viñas de Internet
Jaume
Estruch
rubes.editorial@retemail.es
Seguro
que a nadie se le ha escapado que en este número
de la revista, que en su edición en papel corresponde
al 49, el último de esta década,
no se hace la más ligera mención del supuesto
traspaso de milenio. La razón es bastante clara
y al alcance de todos. ACE Revista de enología
es una publicación científica y, por tanto,
celebraremos lo que haga se tenga que celebrar en su momento,
es decir, el 1 de enero del 2001, que es el primer día
del siglo XXI y del tercer milenio de nuestra era. Por
ahora, sólo debemos constatar que estamos a un
punto de padecer el llamado «síndrome del taxímetro»
que es aquella sensación inquietante que se produce
cuando vemos que el contador del taxi (o de nuestro coche)
cambia de golpe todas las cifras visibles; esto y nada
más pasará entre 1999 y 2000.
La
enología, por otro lado, no recibirá más
«efecto 2000» que el sustancioso incremento de ventas
de botellas de vino y cava que ha provocado la celebración
del que será el reveillon más desaforado
de los últimos años.
A
pesar de todo, el juicio ha prevalecido, a pesar de que
numerosos elaboradores han instalado en sus webs referencias
al año 2000, sólo se destacan aspectos lúdicos
y de celebración, sin esgrimir justificaciones
más o menos científicas (afortunadamente).
Un
par de ejemplos de lo que puede dar de sí el espíritu
lúdico del vino se encuentran en http://www.moet.com
y http://www.freixenet.es.
También hay que constatar que el supuesto cambio
de milenio no tiene perfil sensorial propio. Las botellas
«milenarias» que se han puesto a la venta (a precios considerables)
son los productos organolépticos tradicionales
de los diferentes elaboradores, con una envoltorio, eso
sí, adecuado para tan solemne celebración.
Queda
claro, por tanto, que no habrá nada enológicamente
revolucionario en este traspaso anual. Ni tan sólo
las turbulencias informáticas, y sus mitos, nos
afectarán, ya que quedan muy lejos de las prioridades
del enólogo. Pero es posible que el año
2000 nos resucite un viejo fantasma de la enología,
que no es precisamente informático: la viña.
La
viña siempre ha sido la última frontera
de la enología. Un espacio de conocimiento inamovible
y hasta cierto punto impenetrable, casi mineral, del que
se sabe que produce la materia prima del vino, la uva,
en condiciones de una dureza a menudo insoportable, y
poco más. Últimamente, las viñas
en Internet comienzan a tener un aspecto muy alejado de
la estampa intemporal y bucólica. La información
sobre detalles de la realidad metabólica, bioquímica
y genética de las variedades se está desgranando
por la red a buen ritmo, lo cual contribuirá, sin
duda, a retirar las últimas nieblas místicas
que planean sobre el proceso de elaboración.
Para
comenzar, la clasificación y la información
de las variedades conocidas y cosechadas por todo el mundo
está al alcance en una guía que recoge,
convenientemente clasificadas, unas 2500 variedades de
Vitis vinifera (que son todas de las que se tiene
noticia). Un trabajo excelente que se puede consultar
en http://www.argentinewines.com/cepajes.
Respecto
a las más cosechadas en España, están
perfectamente clasificadas e ilustradas en el apartado
«Las uvas» de la Guía Peñín
(http://www.elvino.com/gpve99/index.html).
Todas
estas clasificaciones, peligran delante de los últimos
trabajos del Departamento de Viticultura y Enología
de la Universidad de Davis, que entre otras sorpresas
nos revelan que 16 de las variedades de origen francés
mas evaluadas (entre las que hay que contar el mítico
chardonnay) son descendientes directos de sólo
dos variedades: la célebre pinot y la oscura
gouais blanc. Así lo afirma la profesora
Carole Meredith en un trabajo lleno de sorpresas genéticas
(http://wineserver.ucdavis.edu/cuttingedge/pr/index.htm).
La
genética y la biología molecular de la viña,
unos temas hasta ahora enológicamente confusos,
empiezan a esclarecerse después del simposio de
junio pasado sobre biología reproductiva de la
viña que tuvo lugar en Australia y en el que se
habló del «gen egoísta» de Vitis
y otros tópicos hasta ahora atribuidos en exclusiva
al género humano. Todo un síntoma que ha
sido recogido en un número especial de la revista
de los enólogos australianos (http://www.winetitles.com.au/ajgwr/merbsymp.html).
La
adaptación evolutiva de la viña ha permitido
su cultivo en lugares bastante extremos, si tomamos como
referencia el Mediterráneo. Los secretos de su
expansión se discutirán, entre otros asuntos,
en el próximo simposio internacional sobre viticultura
de climas fríos que se celebrará del 16
al 20 de enero del 2000... en Australia. Se puede consultar
información sobre el programa científico
de este encuentro en http://www.icms.com.au/coolclimate/highlights.html.
Una
ojeada a las direcciones que hablan de qué se cuece
en las viñas y nos daremos cuenta que parece como
si todo ocurriera en Australia. Y no es verdad; lo que
sí es cierto es que mucho de aquello pasa en Internet
en viticultura pasa en Australia y otros países
bañados por el Pacífico, y es desde estas
regiones remotas de donde nos llegan (¡oh! paradojas)
la información de manera más clara, extensa
y puntual.
Estoy
seguro que pronto se producirá la esperada reacción
europea y los medios especializados recibiremos información
puntual de todo lo que se trabaja e investiga sobre Vitis
a nuestro alrededor y podremos hacer una segunda parte
de esta red en clave continental.
Pero
esto ya será el año que viene.
aebiberica.com
AEB
Ibérica acaba de estrenar su sede en Internet.
Un web de tercera generación que combina perfectamente
los aspectos tecnológicos y comerciales y ofrece
al enólogo una guía completa de productos
ordenados de manera intuitiva siguiendo el proceso elaborador.
Además
de una exhaustiva información sobre cada uno de
los productos de su catálogo, este nuevo recurso
enológico complementa la información, tan
necesaria para el profesional, con abundante documentación
científica complementaria y de referencia.
Se
trata, en definitiva, de un recurso de gran utilidad,
que se ajusta a la perfección con las nuevas corrientes
de negocios de la red, donde la información es
el auténtico valor diferencial.
Se
puede consultar este web en su propia dirección
(http://www.aebiberica.com)
o bien acceder a través del enlace que se encuentra
en la portada de esta edición digital, donde se
ha instalado en calidad de patrocinador. ¡Toda una novedad!
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