|
Un poco de historia
La actividad vitivinícola
en Chile comienza con la llegada de los conquistadores españoles, quienes
introdujeron la vid para producir el vino de misa. Los primeros viñedos
registrados en la historia de Chile fueron aquellos plantados a principios del
siglo XVI, y las exportaciones de vino chileno ya eran importantes a mediados
del siglo XVIII.
Claudio Gay, profesor de la Universidad de Chile, en 1830, y luego el
aristócrata y empresario Silvestre Ochagavía, en 1854, importaron las
principales variedades europeas, entre ellas cabernet sauvignon, sauvignon
blanc, semillón, pinot noir y riesling. Las parras se adaptaron fácilmente al
clima chileno, y se cree que las actuales cepas son los únicos clones de uvas
anteriores a la epidemia de filoxera que existen en el mundo.
La vitivinicultura
chilena se encontraba a fines del siglo XIX en manos de importantes familias
aristocráticas, y junto con la importación de variedades contrataron a expertos
(enólogos franceses y administradores) para que se encargaran de las viñas y de
los procesos de producción. Sus vinos se comercializaban y exportaban con
éxito, y la calidad de los vinos chilenos fue destacada en las exposiciones de
Burdeos (1882), Liverpool (1885) y París (1889).
La historia del vino
chileno en el siglo XX no fue fácil. Entre 1940 y 1980 Chile conoció sucesivas
crisis vitícolas. Los impuestos que gravaban la industria vitivinícola, una ley
de alcoholes que virtualmente prohibió la plantación de viñedos y los
trasplantes de viñas, la Segunda Guerra Mundial que cerraba la puerta de las
importaciones, incluyendo las de maquinaria vitícola, y, finalmente, la
dramática caída interna de los precios de la uva en la década de los años
setenta del siglo pasado, afectaron fuertemente a la industria. En 1993 había
en el país un total de 54 000 hectáreas, la mitad de la superficie de 1938.
La recuperación de la
industria comenzó con la derogación, en 1974, de la ley que restringía los
viñedos, y continuó durante la década de los años ochenta con la introducción
de nuevas tecnologías en la producción de vino (donde Miguel Torres jugó un
papel importante), con la apertura económica y la política de exportaciones, el
paso del esquema de familias tradicionales propietarias de grandes viñas al de
grupos económicos o sociedades anónimas, y el retorno a la democracia en 1990.
En los años noventa los
vinos chilenos consolidaron definitivamente su presencia en el mercado
internacional, con exportaciones a Europa, Estados Unidos y, principalmente, a
Asia. Actualmente, los vinos chilenos se exportan a más de 109 países en cinco
continentes, reportando en 2003 un total de 671 millones de dólares
estadounidenses.
Geografía
Chile es un país largo y
angosto, con un territorio que cubre más de 4000 km. Sus límites los determinan
el océano Pacífico por el occidente, la cordillera de los Andes, con sus
montañas de más de 5000 metros de altura, por el oriente, la Patagonia y los
fiordos en el extremo sur y el desierto de Atacama, con uno de los climas más
áridos del mundo, por el norte. Esta situación geográfica particular determina
un clima privilegiado para la agricultura y particularmente para el cultivo de
la vid.
Clima
La tipificación más
correcta del clima es «templado-cálido con régimen de tipo mediterráneo de
lluvias», altamente influenciado por la cercanía de la cordillera de los Andes y
por el anticiclón del Pacífico. Un verano seco y prolongado, una radiación solar elevada
y una amplitud térmica notable son tres características del clima chileno que
permiten plantar vides viníferas entre los 30º y 36º de latitud sur.
La amplitud térmica se
debe, principalmente, a temperaturas mínimas muy bajas en época de madurez:
entre los 8º C en la costa y los 14º C en el interior. La ausencia de lluvias
en verano e inicios de otoño garantiza, además, condiciones sanitarias muy
favorables, con bajísimo riesgo de Botrytis (podredumbre gris) y mildeu
casi inexistente (figura 1).
Figura 1. Representación del régimen de
lluvias y de temperatura del valle Central de Chile.
Las precipitaciones en
la región vitícola chilena varían entre 250 y 800 mm por año, de norte a sur,
lo que determina una irrigación obligatoria en la mayor parte del territorio.
En verano, las
temperaturas máximas son mayores a 30º C y la amplitud térmica fluctúa entre
15º C a 18º C, con humedades relativas de 55 a 60%. En Chile, la presencia de
heladas es sectorizada (Valle de Casablanca, por ejemplo), pero no hay
presencia de granizo como en la zona vitícola vecina de Mendoza (Argentina).
Las mayores diferencias
en el clima se manifiestan precisamente entre el norte y el sur. Es así como la
zona norte es muy luminosa, con más de 200 días despejados al año, pero con
temperaturas no demasiado altas, por la influencia permanente del océano
Pacífico, específicamente de la corriente de Humboldt, que enfría el aire sobre
el mar, que luego se interna hacia el continente.
Existe, a su vez, una
variación de climas de oeste a este, determinada por la influencia de la
corriente fría de Humboldt del Océano Pacífico, la cordillera de la costa y la
cordillera de los Andes (figura 2).
Los climas costeros y
del sur de la zona vitícola chilena son más frescos, permitiendo la plantación
de cepajes blancos como el sauvignon blanc y chardonnay, y tintos como pinot
noir, con buenos resultados (Valle de San Antonio, Valle de Casablanca,
Bío-Bío).

Figura 2. Esquema de las influencias
climáticas este - oeste en la región
central de Chile (Hernández, 1997).
Plagas y enfermedades
En Chile no existe la filoxera,
y el ataque de hongos es muy bajo. Las plagas y enfermedades más comunes en
Chile para el cultivo de la vid para vino son el ataque de arañita roja (Brevipalpus
chilensis), de un coleóptero llamado burrito (Naupactus
Xanthographus), algunos nemátodos como Meloidogine sp y Xiphinema sp en
algunas zonas específicas, y Margarodes vitis, un insecto del
grupo de los hemípteros, que ataca el sistema radicular y debilita la planta en
el tiempo. El oídio es el único hongo que se presenta comúnmente en los viñedos
chilenos.
Chile es definido
habitualmente como una isla geográfica rodeada por los Andes y el Pacífico.
Este aislamiento natural ha sido clave para que plagas como la filoxera jamás
hayan aparecido por estas costas. Si a eso le añadimos un sano clima
mediterráneo, con veranos cálidos e inviernos lluviosos, es fácil descubrir por
qué aquí la vitivinicultura orgánica adquiere día a día mayor relevancia, más
que en ningún otro lugar del mundo.
Suelos y relieve
El
desarrollo de los suelos en Chile está asociado a factores geológicos,
geomorfológicos, climáticos y a la actividad volcánica, que está presente en
todos los eventos modeladores del paisaje natural.
Debido a las
condiciones montañosas de Chile, con fuertes pendientes entre los relieves de la
cordillera de Los Andes y el nivel del océano Pacífico, la tendencia general en
los suelos es presentar poco desarrollo en sus perfiles y, por lo tanto, son
suelos jóvenes en su evolución.
El material generador
de los suelos es variado, correspondiendo a meteorización de rocas antiguas
dando origen a suelos in situ; depósitos de cenizas volcánicas en forma
de Loess; depósitos glaciales, fluvioglaciales y aluviales que dan origen a
suelos más jóvenes y de menor desarrollo.
Los suelos residuales
provenientes de la meteorización de las rocas ígneas y metamórficas se
localizan en la cordillera de la Costa, coexistiendo con suelos de origen de
cenizas volcánicas denominados comúnmente trumao. Los suelos de origen
de depósitos glaciares, fluvioglaciales y aluviales se localizan
fundamentalmente en la depresión intermedia de Chile central y sur, y planicies
patagónicas de Chile austral, siendo éstos los de mayor uso vitivinícola. En
general, los suelos de Chile han sido clasificados, desde el punto de vista
taxonómico, en nueve órdenes y, dentro de cada orden, subórdenes. Por zonas:
árida, semiárida y subhúmeda; templada húmeda y austral fría y húmeda, de
acuerdo con las características climáticas.
El relieve de la zona
central de Chile está definido por dos cadenas montañosas, la cordillera de los
Andes y la cordillera de la Costa, lo que define una planicie litoral y una
planicie central, esta última delimitada por la cordillera de los Andes y la
cordillera de la Costa (figura 2). El límite de la plantación de la viña son
los 1000 m sobre el nivel del mar, sobre el piedmont de los Andes, y 600 m
sobre el nivel del mar, sobre la cordillera de la Costa, aproximadamente.
Zonificación y valles
Con
acuerdo al decreto Nº 464 de la legislación vitivinícola del país, del 14 de
diciembre de 1994, Chile cuenta con una zonificación vitícola geográfica, o
denominación de origen, basada en valles transversales, generalmente delineados por
ríos importantes que fluyen de cordillera a mar. Esta zonificación divide al
país en cinco grandes regiones vitícolas (Atacama, Coquimbo, Aconcagua, Valle
Central y Región Sur) y 15 subregiones, dentro de las cuales encontramos los
famosos valle del Maipo y valle de Casablanca, entre otros (figura 3).
De los 641 000 000 L de vino producidos en el país en 2003, 546 086 464 L poseen
denominación de origen (82%).

Figura 3. Zonas vitícolas de Chile (fuente: Wines of
Chile).
El viñedo
De un total de 110 097 ha en 2003, los sistemas de conducción del
viñedo chileno son principalmente la espaldera con cordón apitonado (67%), el
bazo o gobelet (19%) y la pérgola o parrón (10,4%). El 76% de esta
superficie está bajo riego, que se realiza hoy por tendido, por surco o por
goteo, principalmente.
Las densidades de plantación son variables y fluctúan entre 1500 y 7000
plantas por ha.
Variedades
Las cepas españolas iniciales corresponden a la variedad
conocida como país o misión, que se adaptó rápidamente al suelo y aún hoy
puebla los campos de la zona central, representando aún un 13,6% de la
superficie de las variedades plantadas y la segunda variedad tinta (tabla 1).
TABLA 1.
|
CEPAJE
|
AÑOS
|
|
|
|
1994
|
1995
|
1996
|
1997
|
1998
|
1999
|
2000
|
2001
|
2002
|
2003
|
|
|
Cabernet Sauvignon
|
11,112
|
12,281
|
13,094
|
15,995
|
21,094
|
26,172
|
35,967
|
38,227
|
39,261
|
39,731
|
|
|
Merlot
|
2,353
|
2,704
|
3,234
|
5,411
|
8,414
|
10,261
|
12,824
|
12,887
|
12,768
|
12,879
|
|
|
Chardonnay
|
4,150
|
4,402
|
4,503
|
5,563
|
6,705
|
6,907
|
7,672
|
7,567
|
7,561
|
7,565
|
|
|
Sauvignon Blanc
|
5,981
|
6,135
|
6,172
|
6,576
|
6,756
|
6,564
|
6,790
|
6,673
|
7,041
|
7,368
|
|
|
Chenin Blanc
|
103
|
106
|
93
|
98
|
104
|
95
|
76
|
49
|
52
|
51
|
|
|
Pinot Noir
|
138
|
215
|
287
|
411
|
589
|
839
|
1,613
|
1,450
|
1,434
|
1,422
|
|
|
Riesling
|
307
|
296
|
317
|
338
|
348
|
286
|
286
|
286
|
283
|
288
|
|
|
Semillón
|
2,708
|
2,649
|
2,616
|
2,427
|
2,425
|
2,355
|
1,892
|
1,860
|
1,843
|
1,821
|
|
|
País
|
15,990
|
15,280
|
15,280
|
15,241
|
15,442
|
15,457
|
15,179
|
15,070
|
14,949
|
14,953
|
|
|
Carmenère
|
|
|
|
330
|
1,167
|
2,306
|
4,719
|
5,407
|
5,805
|
6,045
|
|
|
Syrah
|
|
|
19
|
201
|
568
|
1,019
|
2,039
|
2,197
|
2,347
|
2,468
|
|
|
Cabernet Franc
|
|
|
17
|
64
|
138
|
316
|
689
|
823
|
869
|
925
|
|
|
Otros
|
10,251
|
10,324
|
10,371
|
10,895
|
11,638
|
12,780
|
14,130
|
14,475
|
14,356
|
14,580
|
|
|
Totales
|
53,093
|
54,392
|
56,003
|
63,550
|
75,388
|
85,357
|
103,876
|
106,971
|
108,569
|
110,097
|
|
Fuente: SAG
De la superficie total
destinada a vinificación, el 76% corresponde a cepajes tintos y el 24% a
blancos, representados mayoritariamente por las variedades cabernet sauvignon y
chardonnay, respectivamente. Por ley, las variedades permitidas en Chile están
restringidas a 17 variedades blancas y 17 variedades tintas (tabla 2).
|
Tabla 2. Variedades Blancas y
Tintas autorizadas por ley en Chile
|
|
Chardonnay
Chenin blanc
Gewurztraminer
Marsanne
Moscatel de Alejandría
Moscatel Rosada
Pedro Jiménez
Pinot blanc
Pinot gris
Riesling
Roussanne
Sauvignon blanc
Sauvignon gris
Sauvignon vert
Semillón
Torontel
Viognier
|
Cabernet franc
Cabernet sauvignon
Carignan
Carmenère
Cot
Merlot
Mourvedre
Nebbiolo
Petit verdot
Petite Syrah
Pinot noir
Portugais bleu
Sangiovese
Syrah
Tempranillo
Verdot
Zinfandel
|
Las variedades blancas como la
moscateles y edro Jiménez se utilizan principalmente para la elaboración de
pisco, un cualitativo destilado de vino elaborado exclusivamente en el norte de
Chile que representa aproximadamente unas 10 000 ha de viñas.
Carménère (o grande vidure)
Variedad originaria de
la región de Burdeos, atacada en 1860 por la filoxera, y casi inexistente en
Francia en la actualidad (10 ha). Gracias a las importaciones de material
vegetal realizadas desde Europa a Chile a mediados del siglo XIX, antes de esta
plaga, esta variedad se multiplicó en Chile confundida con el merlot y el
cabernet franc, de características ampelográficas similares. Chile y el sur de
Italia son las dos regiones que poseen actualmente plantaciones de carménère.
Una primera visita de
Claude Valat, en 1991, y finalmente el veredicto del ampelógrafo francés Jean
Michel Boursiquot, en 1994, determinaron la existencia de esta variedad en
Chile, que hoy ha sido aislada en plantaciones puras y es el actual objeto de
proyectos de selecciones clonales. La pregunta de la actualidad es si el
carménère es realmente el cepaje emblemático de Chile.
Hoy existen en Chile
5807 hectáreas (2002) de carménère puro, y aún algunas plantaciones mezcladas
con variedades como merlot. El clima chileno, seco en los meses de madurez, ha
permitido una buena adaptación de este cepaje tardío a la viticultura chilena.
Su potencial
enológico está en su intenso color, aromas a frutas rojas, tierra húmeda y especias. Si la madurez no
es la adecuada, fácilmente se expresan aromas de pimentón verde y rojo, típicos
de la variedad. Los vinos son poco ácidos y generalmente están muy bien
considerados en mezclas.
Sus aptitudes
agronómicas la definen como una variedad medianamente vigorosa, de difícil
floración. Su polen es poco efectivo y los filamentos de los estambres son
torcidos (figura Xa). Es sensible a la corredura, sus yemas son poco fértiles y
la poda larga es recomendada. Los suelos muy fértiles y las zonas frías se
deben evitar.
En el aspecto ampelográfico, el carménère se define por sus
ápices
algodonosos, con hojas nuevas brillantes, de tonos rojizos a anaranjados, y
leves reflejos bronce (figura Xb). La hoja adulta es de gran tamaño
(figura Xc), con cinco lóbulos bien marcados, mustia, brillante y orbicular.
Los senos
laterales pueden presentar, al fondo, un pequeño diente, y el seno peciolar es
ligeramente sobrepuesto. Los racimos son medianos y relativamente sueltos, con
bayas redondas de piel gruesa. Los sarmientos son de color rojo violáceo, muy
característico, al igual que sus hojas senescentes, que se vuelven rojizas en
otoño.
Carménère;
a: flor (fotografía: P. Izquierdo), b: brotes, c: hoja adulta (fotografías: K.
Müller).
Bodegas
Existen en Chile 85
bodegas exportadoras, representadas por dos asociaciones de productores, que
cuentan hoy en día con toda la tecnología necesaria para la producción de
buenos vinos. El avance registrado está enfocado a la obtención de la mayor
calidad posible, y por ello hoy día más de la mitad del almacenamiento de vinos
y mostos de exportación se hace en depósitos de acero inoxidable y barricas. La
madera está restringida a la producción de vino para consumo interno, y su uso
ya no está asociado al mercado de exportación. Predomina el almacenamiento en
acero inoxidable (47%) y en cemento epoxicado (41%), y le sigue la crianza en
madera (7%) y en barricas (3%).
Estas empresas
vitivinícolas concentran hoy parte importante de sus esfuerzos en el desarrollo
de proyectos medioambientales, invirtiendo en plantas de tratamiento de
residuos industriales líquidos más de 10 millones de dólares estadounidenses,
así como en la reutilización de desechos y participando en procesos de
certificación medioambiental, lo que busca hacer más limpia, natural y eficiente
la producción.
La producción
La producción total
de vinos en 2003 fue de 6 400 000 hL, para una
superficie de 110 097 ha, con evolución positiva desde 1993 (figura 4) que se
ha estabilizado en los últimos tres años.
Chile ocupa el onceavo lugar de los países productores de
vino, con el 2,56% de la producción mundial. El consumo nacional actual es de
16,2 litros por habitante. Considerando la población total, el
consumo empezó a disminuir en 1972, llegando a un mínimo, en 1997, de 13,1
L/habitante. Estas cifras
no permiten el desarrollo de la industria vitícola a gran escala, por ello la
venta de vinos está principalmente condicionada por el mercado externo, con una exportación del
50,8% del vino producido.
Sin embargo, el vino es un producto que se ha masificado a escala nacional, y
su mercado es cada vez más dinámico y competitivo, lo que determina para los
productores un constante desafío.

Figura 4. Superficie
de viñedos en Chile, en el período 1995-2003 (fuente: SAG).
Exportación
La economía chilena es
una de las más abiertas del mundo: no existe barrera alguna a la exportación ni
proteccionismo para las importaciones. Chile es un socio comercial confiable,
posee instituciones sólidas y reglas claras para los inversionistas. La
estabilidad de su economía se refleja en su bajísima inflación y en una serie
de tratados de libre comercio firmados en los últimos años con Estados Unidos,
la Unión Europea, Corea del Sur, Canadá, México y otros países de Centro y
Sudamérica. Las principales características del modelo exportador chileno han
sido su capacidad para adaptarse a las condiciones de cada mercado, dar valor
añadido a los bienes, y diversificar los rubros. Hoy el país es reconocido como
uno de los productores vitivinícolas más importantes del mundo, con
exportaciones anuales de 671 millones de dólares en 2003, representando un
volumen de 395 millones de litros (figura 5). De la totalidad de vino producido
en 2003, un 58% se exporta embotellado y un 42% a granel.
En
el primer semestre de 2004, las exportaciones totales en volumen aumentaron un
14%, siendo lo más significativo la recuperación de Estados Unidos como
mercado.

Figura 5. Volumen de exportación de vinos
del mercado chileno (fuente: SAG)..
La participación de
la exportación chilena en el mercado mundial ha aumentado significativamente en
los últimos 15 años, desde una participación de sólo un 0,38% en 1988, hasta
alcanzar en el 2003 un 5,45
% del mercado mundial de exportaciones de vino, el quinto lugar después de
Francia, Italia, España y Australia.
La evolución del precio
por botella exportada también ha sido positiva, variando de 1 dólar por botella
en 1987 a valores cercanos a los 2 dólares en los últimos cuatro años (figura
6).

Figura 6. Precio por botella de vino
chileno, período 1987-2002 (fuente: SAG).
El destino de las
exportaciones de vino chileno se reparte en más de 109 países, dentro de los
cuales los más importantes son Estados Unidos y Gran Bretaña (figura 7).

Figura 7. Destino de las exportaciones de
vino chileno (fuente: SAG).
Cabe destacar que la distribución de los países de destino
de las exportaciones de vino chileno ha variado de forma importante en los
últimos 20 años (tabla 3). Latinoamérica, primer mercado de destino en los años
80, hoy sólo representa un 7,1% de las exportaciones, mientras que Europa pasó
en ese mismo período de un 2% a un 57%. Otros mercados en desarrollo son Asia y
Oceanía.
Tabla 3. Distribución, según mercado de destino de las
exportaciones de vino chileno (% en volumen)

Fuente: Chilevid (*) diez meses
Inversión extranjera
La inversión
extranjera en la vitivinicultura nacional ha continuado en aumento, con
proyectos asociados a capitales chilenos para desarrollar empresas mixtas o
convenios de distribución en los países de destino. A su vez, Chile se ha
preocupado desde hace más de diez años de expandir su
éxito con consolidadas inversiones en Argentina.
Asociaciones
Chile cuenta con varias
asociaciones e instituciones que apoyan el desarrollo del rubro. Entre ellas,
las más importantes son las dos asociaciones de productores de vinos: Chilevid,
que agrupa 42 viñas, y Viñas de Chile, entidad que
agrupa a 45 viñas responsables del 90% de las exportaciones de vino embotellado
y alrededor del 90% del mercado interno. Estas dos asociaciones son
representadas en el extranjero (Estados Unidos y Gran Bretaña) por Wines
of Chile, fundada en julio de 2002 con el propósito de
fortalecer la imagen de Chile y estimular las ventas de vinos finos chilenos en
el extranjero.
Un papel importante lo
ha cumplido ProChile, que es la agencia gubernamental dependiente del
Ministerio de Relaciones Exteriores destinada a fomentar las exportaciones
chilenas.
El SAG
(Servicio Agrícola y Ganadero) tiene como objetivo contribuir a garantizar la genuinidad e inocuidad de los vinos
y bebidas alcohólicas que se producen, comercializan e internan al país, a
través de la normativa, coordinación y supervisión de la fiscalización de estos
productos. Además, establece la normativa y la supervisión para la protección
de las denominaciones de origen de vinos y piscos y la certificación de esta
condición en los productos de exportación, de acuerdo con los requerimientos de
los países de destino.
La Corporación
Chilena del Vino es una asociación gremial, orientada a mejorar la
cooperación y la competividad de las empresas vitícolas en todos ámbitos
productivos, siendo una de sus principales funciones la de representar al
sector vitivinícola en aspectos técnicos ante instituciones gubernamentales y
privadas.
Las universidades que
forman a los enólogos chilenos y que llevan a cabo la investigación relacionada
son, indiscutiblemente, la Universidad de Chile (Departamento
de Agroindustria y Enología de la Facultad de Ciencias Agronómicas),
la Universidad
de Talca, ubicada en la zona de mayor producción de vinos de Chile,
y la Pontificia
Universidad Católica de Chile.
La obtención del título
de enólogo en Chile requiere, por ley, ser ingeniero agrónomo titulado, con
especialidad en enología y viticultura, junto a la aprobación del examen de
enólogo, tomado una vez al año por la Asociación de Ingenieros Agrónomos Enólogos
de Chile.
Bibliografía
Costa, B.V.: Panorama de la vitivinicultura chilena. Subdepartamento de Viñas y Vinos. Servicio
Agrícola y Ganadero, 2003.
Costa, B.V.: La
vitivinicultura mundial y la situación chilena en 2004. Subdepartamento de Viñas y Vinos, Servicio Agrícola y Ganadero,
2004.
ENTAV, INRA, ENSAM, ONIVINS: Catalogue des variétés et
clones de vigne cultivés en France. Le Grau du Roi, ENTAV, 1995.
Hernández, A. Introducción al vino de Chile. Pontificia Universidad Católica de
Chile, Santiago, 1997.
Müller B.K.: Ampelografía
fácil de los principales cepajes chilenos. Departamento de Agroindustria y
Enología, Facultad de Ciencias Agronómicas, Universidad de Chile, 2003.
Páginas web:
http://www.chilevid.cl,
25/10/2004
http://www.vinasdechile.cl,
18/10/2004
http://www.winesofchile.org
17/10/2004
http://www.ccv.cl 25/10/2004
http://www.sag.gob.cl 15/10/2004
http://leu.irnase.csic.es/fao/gateway/latinamerica/chile/chi_soils.htm
5/11/2004
|
[23.12.04]
|