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Mercado brasileño de uva y vino. Ayer, hoy y perspectivas
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Renata dos Passos Maraschin1, Marcelo Maraschin2,
Miguel S. B. Caro3, Alicia de Francisco4 y Evanilda Teixeira4
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1Alumna del curso de Posgrado en Ciencia y Tecnología de Alimentos,
Universidad Federal de Santa Catarina,
Florianópolis, Brasil; 2Prof. Dr. del
Departamento de Fitotecnia; 3Prof. Dr. del
Departamento de Química; 4Prof. Dra. del
Departamento de Ciencia y Tecnología de Alimentos, Universidad Federal de Santa
Catarina, Florianópolis, Brasil.
evanilda@cca.ufsc.br
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El origen de la vid en Brasil
La especulación vitícola en Brasil es
una actividad antigua, como indican los registros sobre el cultivo de la uva
que llevaban a cabo los jesuitas, en el estado de Río Grande do Sul, en el
siglo XVII. En el estado de Santa
Catarina, el cultivo de la vid se inició en el año de 1864; sin embargo, la
introducción de esta actividad en el Valle del Río do Peixe, principal región
productora de ese estado, data de 1913, intensificándose a partir de 1930 por
acción de los colonizadores de origen italiano que inmigraron de Río Grande do
Sul (Rosier y Losso, 1997).
Producción de uva
La producción de uvas en Brasil era de
unas 868 349 toneladas en 1999, localizada principalmente en las regiones del
sur, sudeste y noreste, donde ocupa un área de 63 816 hectáreas, según datos
del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Es ya una actividad
consolidada, con importancia socioeconómica en los estados de Río Grande do
Sul, que participan mayoritariamente con el 58,14% del área de cultivo, según
datos de 1999, seguidos por los estados de São Paulo (18,77%), Paraná (9,17%),
Santa Catarina (4,97%), Pernambuco (4,76%), Bahia (2,89%) y Minas Gerais
(1,30%). Cerca del 56,13% de la producción nacional de uvas se destina a la
producción de vinos, zumos, destilados y otros derivados, alcanzando en el año
2000 un total de 549 306 t de dicha fruta. Fuera de los estados
tradicionalmente productores de uva, Mato Grosso do Sul, Mato Grosso, Goiás y
Ceará destacan como potenciales productores de uva de mesa (De Melo, 2004).
La producción de vinos y derivados
ocurre en mayor concentración en el estado de Río Grande do Sul, donde son
elaborados anualmente una media de 300 millones de litros de vino y mosto,
representando el 90 % de la producción nacional. Cerca de un 20 % de la
producción de uva proviene de variedades viníferas y un 80 % de variedades
americanas e híbridas (De Melo, 2004).
Peculiaridades del sector
El sector vinícola de Brasil presenta
una particularidad poco usual en cuanto a estructura productiva y de mercado:
mientras que en otros países solamente son admitidos productos originarios de
variedades de uvas finas (Vitis vinifera), en el mercado de Brasil
existen, además de éstos, otros productos de variedades americanas e híbridas (V.
labrusca y V. bouquirna), los cuales representan el 80 % del volumen
total de producción (Protas, et al. 2002).
Según el catastro vitícola de 2001
correspondiente a Río Grande do Sul, la región de Caxias do Sul es la mayor
región productora de uvas del estado. Está situada en la Sierra Gaucha, abarca
17 municipios y posee cerca de 30 373 ha de viñedo. Las propiedades de tierras
en la región de la Serra Gaúcha son típicamente pequeñas, con 15 ha de área
media total, empleando esencialmente mano de obra familiar. La región de la
Campanhã Central, en Río Grande do Sul, presenta un perfil de propiedades
vitícolas que difiere del observado en Serra Gaúcha, caracterizándose por una
especulación empresarial en grandes áreas y uso intensivo de la mecanización. La
uva producida en esta región se destina a la elaboración de vinos de calidad y
representaba entre los años 1995 y 1997 el 13 % de la producción estatal de uva
para vinificación (De Melo, 2000).
En el mercado interno
La evolución de la comercialización de
vinos, zumos de uva y derivados en el estado de Río Grande do Sul durante el
período de 1970 a 1999 se muestra en la figura 1. Se puede observar que hubo
crecimiento en la comercialización de vinos de consumo corriente hasta los años
1990 a 1994, con reducción en el último año. El crecimiento de los vinos de
calidad, a su vez, se mostró acentuado hasta el período entre 1985 y 1989,
permaneciendo prácticamente constante en los períodos siguientes (De Melo,
2000).
El consumo anual de vino per cápita en
Brasil ha presentado una tendencia de reducción en los últimos años, hallándose
actualmente en los 1,89 L. Contrariamente, el consumo de zumo de uva aumentó
significativamente, pasando de 0,15 L en 1995 a los actuales 0,33 L (De Melo,
2000). Dicho de otra forma, la población brasileña está consumiendo más vino y
de mejor cualidad, debido a las profundas alteraciones estructurales que ha
experimentado el sector vinícola brasilero, fruto de esfuerzos que permitieron
un grado de evolución satisfactorio con relación a las exigencias del mercado
nacional. Aspectos como calidad y precio son actualmente compatibles con la
dimensión del mercado y con las exigencias de la mayoría de los consumidores
(Lapolli et al.,1995). Mientras tanto, a pesar de los esfuerzos realizados,
la producción nacional de vinos de calidad no suple la demanda interna. En
1999, Brasil consumió cerca de diez millones de cajas de vino de calidad, siete
de los cuales procedían de la producción nacional y los restantes eran
importados.
En busca de más espacio en este
mercado, los productores brasileños descubrieron que la mejor manera de
combinar calidad con productividad residía en la base de la vitivinicultura: el
viñedo. El nivel tecnológico alcanzado por el sector agroindustrial nacional de
vinos de calidad era comparable al existente en los países de avanzada
vitivinicultura; sin embargo, contradictoriamente, a pesar de utilizar
tecnologías de vinificación avanzadas, las bodegas no conseguían alcanzar los
niveles de calidad y productividad esperados. Por consiguiente, como estrategia
para alcanzar este objetivo, se invirtió en procesos que aumentaran la
tecnificación del cultivo de la vid, lo que es ya una realidad en algunas zonas
vinícolas del sur del país. Pero no se puede decir lo mismo sobre la tecnología
empleada en la elaboración de vinos de consumo corriente. Como consecuencia,
los vinos nacionales de calidad son muy valorados, al contrario de lo que
sucede con los de consumo corriente, que presentan una calidad regular. Para
estos últimos, son necesarias mayores inversiones en tecnología de producción,
tanto de la materia prima como en el procesamiento (De Melo, 2000).
En el mercado internacional
Brasil está considerado un país
importador, especialmente de vinos de calidad y uvas pasas. Hasta la mitad de
la década de los ochenta del siglo pasado, las exportaciones eran
insignificantes, aunque ya en la década de los setenta el zumo de uvas
brasileño ingresó en el mercado externo con una participación siempre creciente
(De Melo, 2002). Uno de los aspectos mas críticos para la competitividad del
sector vitivinícola nacional es la tributación que incide sobre los productos.
Diversos estudios han mostrado que el conjunto de impuestos que inciden sobre
el vino en Brasil supera el 40% del precio que paga el consumidor, mientras
que en los países vecinos (Argentina, Uruguay y Chile) este valor gira en torno
al 20%. Además de este escenario de cargas tributarias que aumentan los costes
de producción, influyen también otros factores de orden político, como las
cuotas de importación con impuesto, diferenciadas para Chile, o la exención de
tributación para países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay),
entre otros. Se ha creado una situación en la que Brasil posee baja
competitividad de mercado, tanto para vender el producto nacional al exterior,
como para mantenerse competitivo en el propio mercado interno, con relación a
los vinos importados (Protas, et al. 2002).
El producto y sus segmentos
En cuanto a los productos derivados de
las variedades de uva corrientes, se verifica que este tipo de vino presenta un
crecimiento equilibrado, con tasas positivas que suman 26,4 % durante el
período 1997-2001. Este comportamiento del mercado consumidor de vinos
corrientes está en parte relacionado con el poder socioeconómico de la
población, ya que, como se sabe, este tipo de vino generalmente se comercializa
a precios considerados accesibles. Otros aspectos, como la preferencia por el
sabor y el aroma de raposa (foxado), típico de las variedades de Vitis
labrusca, la simpatía de estos consumidores por productos de tipo
«colonial» y la facilidad de encontrar los productos, incluso en los locales
más remotos del país, también explican en parte la estabilidad verificada en
este mercado. Relacionado con este último aspecto está el hecho de que
aproximadamente un 50% de la producción del vino gaucho (Sierra Gaucha) es
comercializado a granel por otros estados de la federación.
Aunque el segmento de mercado de los
vinos tintos de calidad aparente prosperidad, las inversiones en este área
deben ser cautelosas. En la última década del siglo XX se invirtió mucho en
la producción de vino blanco, ya que
se pensaba que sería el producto que obtendría mayor aceptación en Brasil,
principalmente debido al clima del país. Sin embargo, después del
descubrimiento y divulgación, en años recientes, de las propiedades
terapéuticas del vino tinto, éste ha pasado a ser mucho más consumido, llevando
a centenares de productores a replantar grandes áreas con variedades tintas.
Según Protas et al. (2002), una de las características más destacables
del sector vitivinícola brasileño es su diversidad y complejidad, ya que
coexisten diversas vitiviniculturas en el país, cada una con su realidad
climática, tecnológica, humana y de mercado. Entretanto, para se acuerdo con
las perspectivas que se dibujan en este inicio del siglo XXI, será la competencia entre los
mercados interno y externo lo que exigirá los mayores esfuerzos de organización
en la política sectorial.
Bibliografia
Lapolli, J.M.; De Melo, L.M.R. y
Trarbach, C.A: «A Competitividade da vitivinicultura
brasileira: análise setorial e programa de ação com destaque para o Rio Grande
do Sul». Porto Alegre: BANRISUL/EMBRAPA-CNPUV/SEBRAE, 1995.
De Melo, L.M.R.: «Mercado brasileño de
uvas y vinos». Bento Gonçalves: EMBRAPA-CNPUV,
Instrucción Técnica 001, 2000.
De Melo, L. M. R. et al.: «Atuação do Brasil no mercado Internacional de Uvas e Vinhos»,
EMBRAPA-CNPUV Abril 2002 (
www.cnpuv.embrapa.br/atuamerc.html).
De Melo, L.M.R.: «Produção e
comercialização de uvas e vinos», Clube do Fazendeiro Abril 2004 (www.fazendeiro.com.br).
Protas, J.F.S.; Camargo, U.A. y De
Melo, L.M.: «La viticultura brasileira: realidade e perspectivas», En: Viticultura
y Enologia – atualizando conceitos; Caldas: Epamig, 2002. p.17-32.
Rosier, J.P. y Losso, M.: «Cadeias
produtivas do Estado de Santa Catarina: Vitivinicultura», EPAGRI, Boletim
Técnico 1997; 83: 41.
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[29.11.04]
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