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Nuevas perspectivas en viticultura derivadas de la reforma del vino

Mariann Fischer Boel
Comisaria europea de Agricultura y Desarrollo Rural

Antes de la pasada Navidad, los ministros de la Unión Europea llegaron a un acuerdo para llevar a cabo la reforma de la Organización Común del Mercado del Vino, basada en las propuestas presentadas por la Comisión Europea. Los países que forman la Unión Europea son, incluso hoy en día, los líderes mundiales del mercado vitivinícola porque sus competidores mundiales no los pueden igualar en esta materia. A pesar de ello, en los últimos años se ha observado que el mercado vitivinícola está influenciado por las preferencias promovidas desde Australia, Chile, Sudáfrica y California.

Desde mi punto de vista, esta reforma será capaz de equilibrar el mercado vitivinícola, retirando de forma gradual las medidas del mercado más malbaratadoras, permitiendo que los presupuestos se destinen a medidas más positivistas y proactivas que fomenten la competitividad de los vinos europeos.

La propuesta

Con el fin de conseguir una reestructuración rápida del sector vinícola, la reforma proporciona un proyecto muy ambicioso en el que, durante un período de tres años, aquellos que no sean capaces de competir, podrán obtener una salida fácil del mercado. Además, este proyecto también prevé retirar del mercado aquellos vinos poco competitivos y los excedentes.

Se concederán subvenciones para frenar la destilación de crisis y la destilación de alcohol. Este dinero, considerado como dotación nacional, se podrá utilizar para llevar a cabo medidas relacionadas con la promoción del vino en mercados de terceros países, la innovación, la reestructuración y modernización de las viñas y bodegas, y la gestión de la crisis. Esta reforma asegurará la protección del medio ambiente en regiones productoras de vino, protegiendo los métodos de procesado tradicionales y las políticas de calidad y respetuosas. También simplificará las normas de etiquetaje, lo cual beneficiará tanto a los productores como a los consumidores del vino.

Los países de la unión Europea llegaron a este acuerdo final después de seis meses de intensas negociaciones que seguían a un año previo de debate, durante el que yo misma recorrí las regiones europeas productoras de vino. Durante este año valoré y juzgué las diferentes reacciones de los productores de vino sobre nuestras propuestas iniciales. Considero que este acuerdo representa un compromiso equilibrado entre los diferentes puntos de vista europeos. Además, sinceramente creo que se trata de una reforma de la que deberíamos sentirnos orgullosos. Ahora tenemos la oportunidad de colaborar en la lucha de nuestros productores de vino contra los productores denominados del «Nuevo Mundo». De este modo, tendremos la oportunidad de adentrarnos en mercados más lucrativos, y no sólo en el potencial del mercado asiático.

Las herramientas ya están en su sitio. Ahora es el momento en el que los Estados miembros deben tomar una decisión y en el que los productores han de utilizar las posibilidades que se les ofrecen.

Una reforma vitivinícola esperada desde hace tiempo

El consumo de vino en países europeos está disminuyendo. Simultáneamente, las importaciones están aumentando aproximadamente un 10 % cada año y se estima que, sin la reforma, el exceso de producción de vino en Europa llegará al 15 % de la producción anual en el año 2010.

Figura 1. Evolución de las reformas del sector vitivinícola en Europa
Fuente: A sustainable legal framework for the European wine sector (European Comission for Agriculture and Rural Development)

Incluso aquellos países que consumen más cantidad de vino al año, como Gran Bretaña, Irlanda y la región escandinava, se decantan, a menudo, por los productos importados de Chile, Australia y Sudáfrica, los cuales salen muy beneficiados del trato. A modo de ejemplo, el 70 % del vino consumido en Irlanda ya se importa de países de fuera de Europa.

Durante muchos años, la destilación de crisis se ha estado utilizando con frecuencia y para grandes cantidades de vino. El tristemente «lago de vino» (término que se refiere al excedente de vino producido en la Unión Europea), es una evidente realidad. En consecuencia, los productores vinícolas han debido seguir unas normas específicas de etiquetaje y de prácticas enológicas muy estrictas.

Llegado a este punto, hacía falta una reforma completa de nuestros sistemas de soporte. Inicialmente la clave es volver a restablecer el equilibrio entre la oferta y la demanda. Para ello estamos introduciendo un proyecto muy ambicioso que afectará a un total de 175 000 hectáreas que, en el curso de los últimos tres años, han bajado significativamente sus niveles de producción.

La idea principal es animar a aquellos que no pueden competir en una nueva situación, y según las circunstancias actuales del mercado, a que se retiren de la producción de vino con dinero en el bolsillo. Las zonas que reciban este tipo de subvención tendrán la oportunidad de recibir un único pago, además de disponer de la ayuda directa, no ligada a la producción, que reciben los agricultores en otros sectores. Esto permitirá que la gente cambie su forma de producción además de garantizar la protección medioambiental de estas zonas.

El proyecto es completamente voluntario y cuenta con una gran cantidad de salvaguardas, con el fin de asegurar que el resultado no perjudique el medio ambiente local. Así, un Estado miembro puede negarse a aceptar el proyecto si éste afecta a más del 20 % del total de viñas del estado o el 10 % del total de una región en particular. Además, la Comisión Europea también puede no aceptar este proyecto si, durante un año, el 6 % del total de viñas del Estado miembro en cuestión llegan a quedar afectadas. Asimismo, puede no aceptar el proyecto si la zona posee más del 15 % del total de viñas del Estado. Los Estados miembros también pueden rechazarlo en zonas de montaña o en terrenos empinados que requieren una especial protección por razones estrictamente medioambientales.

Tabla 1. Cambios principales en la propuesta y aprobación final de la reforma de la OCM del vino
Fuente: A sustainable legal framework for the European wine sector (European Comission for Agriculture and Rural Development)

Como muestra la tabla 1, el proyecto es el fruto de una larga negociación y no se llevará a cabo directamente desde Bruselas. La reforma otorga a cada Estado miembro una ayuda financiera nacional (sobre nacional), lo que les da la posibilidad de escoger, entre las diversas opciones de medidas, aquéllas que mejor se adapten a los productores vitivinícolas de su país.

Las medidas personalizadas

Las posibles medidas a adoptar incluyen, por ejemplo: la promoción en terceros países, la reestructuración y/o reconversión de las viñas, la modernización de la cadena de producción, la inversión en innovación, las ayudas para la cosecha y las nuevas medidas específicas para frenar una posible crisis. Todas estas posibilidades están relacionadas con la retirada lenta de las medidas de ayuda a los sectores más derrochadores, los cuales han animado a la gente a seguir produciendo vino cuando el mercado aún no estaba preparado para darle una salida.

Figura 2. Primer paso en la reforma de la OCM del vino (01/08/2008)
Fuente: A sustainable legal framework for the European wine sector (European Comission for Agriculture and Rural Development)

A partir de las ayudas nacionales, habrá la posibilidad de que los Estados miembros paguen por las denominadas destilaciones de crisis con gastos estrictamente limitados durante la retirada. También podrán pagar las destilaciones de alcohol, en subsidios, pero sólo durante un período de transición total de cuatro años. Por los detectores de alcohol, la subvención se verá suplantada por el pago único a los agricultores, ya mencionado anteriormente.

Los Estados miembros tendrán la opción de pedir una destilación de los productos derivados, una medida con beneficios medioambientales evidentes. Para pagar esta medida, los estados deberán utilizar la ayuda nacional financiera recibida. A pesar de ello, dicha medida entrará en vigor próximamente, ya que actualmente, se deben cubrir los gastos de transformación y recolección de dichos productos derivados.

Asimismo, una parte del dinero se destinará a los presupuestos de desarrollo rural, a pesar de que se llevarán a cabo también medidas para dar y garantizar más seguridad a las regiones productoras de vino. Estas medidas incluyen el apoyo al establecimiento de jóvenes agricultores, la jubilación anticipada, la formación vocacional y las ayudas para las organizaciones de productores. También cubrirán los gastos adicionales y las pérdidas de rendimiento asociados a la conservación de los valores paisajísticos tradicionales de esta actividad.

Finalmente, los Estados miembro tendrán la opción de garantizar el pago único a agricultores utilizando una parte de los fondos financieros recibidos, cuando lo crean conveniente.

Figura 3. Segundo paso en la reforma de la OCM del vino (01/08/2009)
Fuente: A sustainable legal framework for the European wine sector (European Comission for Agriculture and Rural Development)

Las perspectivas una vez alcanzado al equilibrio

Una vez el mercado haya conseguido el equilibrio, se deberá poner punto final a las restricciones impuestas desde hace tiempo por el sistema de derechos de plantación. Ello permitirá que los productores de vino puedan expandir y mejorar su producción.
Y esto no provocará la creación de un nuevo «lago de vino», tal y como muchos proclaman. Gracias a que una segura red de medidas de destilación ya se habrá iniciado, los agricultores sólo podrán plantar cuando sean capaces de vender el producto final. Además, el sistema de indicaciones geográficas frenará la producción asegurando, asimismo, que las autoridades regionales del vino sólo concedan estas designaciones a los vinos que cumplan los estrictos criterios aprobados.

Figura 4. Pasos a medio plazo en la reforma de la OCM del vino (entre 2012 y 2015)
Fuente: A sustainable legal framework for the European wine sector (European Comission for Agriculture and Rural Development)

Los derechos de plantación se eliminarán aproximadamente el año 2015 a escala europea, con la posibilidad de prolongarse hasta el 2018 a escala nacional. Este plazo no está tan próximo como a mí personalmente me hubiese gustado, pero lo más importante es que existe una fecha definitiva de finalización.

La responsabilidad por aprobar o modificar las prácticas enológicas existentes dependerá de la Comisión Europea, encargada, además, de evaluar las prácticas enológicas aceptadas por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), de la que todos nuestros productores de vino son miembros. También es la encargada de  incorporar algunas de estas prácticas enológicas a la lista aceptada por la unión Europea. Esto no significa que intentemos que los grandes productores de vino que actualmente están realizando buenos negocios, cambien sus prácticas tradicionales. Pero sí abriremos la posibilidad a aquellos que quieran cambiar su producción para acercarse y adaptarse a las preferencias cambiantes del consumidor.

Figura 5. Paso final en la reforma de la OCM del vino (a partir del 01/01/2009)
Fuente: A sustainable legal framework for the European wine sector (European Comission for Agriculture and Rural Development)

Buscando la calidad y la diferenciación

Hemos tomado medidas para mejorar las normas de etiquetaje impuestas por la Unión Europea que, tal y como se ha demostrado en numerosos estudios, son complejas y restrictivas para muchos productores poco expertos. Además, estas normas han ayudado a que los productores del famoso «Nuevo Mundo» nos hayan adelantado claramente en aspectos de competitividad.

El concepto de calidad del vino está basado en vinos con Indicaciones Geográficas Protegidas y con Denominaciones de Origen Reconocidas. Evidentemente, las políticas de calidad nacionales bien establecidas estarán protegidas y potenciadas.

El etiquetado será más sencillo y, por ejemplo, permitirá que los vinos de la Unión Europea que no tengan Indicación Geográfica puedan describir, en su etiqueta, la variedad y la añada. Es en este aspecto en el que nuestros competidores tienen una clara ventaja, puesto que en estos casos, han sido capaces de comercializar sus vinos monovarietales en mercados emergentes, especialmente el norte de Europa.

También hemos garantizado que algunos términos tradicionales y ciertos formatos de botella continúen protegidos. Nuestras propuestas originales tenían como objetivo prohibir la chaptalización del producto, es decir, el enriquecimiento del vino con sacarosa. Nuestros Estados miembro rehusaron esta propuesta y, por lo tanto, estas mismas prácticas se continuarán ejerciendo, a pesar de que los máximos niveles de enriquecimiento de azúcar y mosto deberán reducirse.

Figura 6a. Fondo económico del vino según el tipo de medida (% del total entre 2009 y 2015)
Fuente: A sustainable legal framework for the European wine sector (European Comission for Agriculture and Rural Development)
Figura 6b. Evolución del fondo del vino según el tipo de medidas
Fuente: A sustainable legal framework for the European wine sector (European Comission for Agriculture and Rural Development)

Por razones excepcionales relacionadas con el cambio climático, los Estados miembro pidieron a la Comisión Europea que aumentasen los niveles de enriquecimiento. Debido a los gastos, relativamente bajos, que supone la adición de azúcar, la Unión Europea se ha visto obligada a pagar una gran cantidad de ayudas por el uso del mosto para enriquecer el vino, especialmente en los Estados miembro del sur de Europa.

De momento, todo continuará de esta manera durante cuatro años, dentro de los límites de los sobres nacionales. Pasado este período de transición, los gastos en ayudas destinadas al mosto se podrán transformar en subsidios para los productores de vino, o bien se podrán utilizar para llevar a cabo otras medidas a escala nacional.

Una valoración final

De todas las reformas agrícolas en las que he participado activamente, ésta ha sido, sin ninguna duda, la más fascinante, la más emocionante y compleja de las vividas. El compromiso al que hemos llegado otorgará a nuestros productores de vino, nuevas herramientas para forjar un futuro más competitivo para el sector.

Ahora es el momento para que nuestros elaboradores de vino se den cuenta de qué existe disponible en oferta y que hagan el mejor uso posible del sistema, tal y como se ha renovado. No espero milagros de un día para otro, pero tengo la esperanza de ver algunos cambios significativos cuando entre a mi bodega habitual durante los próximos años. También espero, sinceramente, que a medida que pasen estos próximos años, los consumidores prefieran vinos de origen europeo frente a otras alternativas.
 
El vino forma parte de nuestra cultura milenaria y es una de las joyas de la corona de la agricultura tradicional europea. A partir de ahora, el sector vitivinícola europeo marchará a las mil maravillas.

[29.02.08]
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(C) de la publicación: RUBES EDITORIAL