Quick Response Code. Con esta filosofía, la del desciframiento rápido de contenidos, nacieron los códigos QR en Japón, a cargo de la empresa local Denso-Wave en el año 1994, la cual no ejerce sus derechos de patente. Esto básicamente quiere decir que el QR es un código abierto, es decir, los usuarios la adaptan a sus necesidades y corrigen los errores a una velocidad mucho más elevada que en el caso de desarrollo en modelos cerrados o centralizados… ¡tProducto millennial 100%!

El código QR es la generación postcódigo de barras. La información se almacena en dos dimensiones (los códigos de barras tradicionales tienen una dimensión) y, en consecuencia, pueden contener más datos: de momento, ¡más de 7000 caracteres numéricos y más de 4000 alfanuméricos, frente a la decena de caracteres que contienen las barras codificadas! Nacieron como una evolución del código de barras para las aplicaciones industriales, pero pronto van a sobrepasar este ámbito para entrar fuerte en el mundo de la gestión y el márketing.

¿Qué información proporciona el código QR?

 

Para «desencriptar» las informaciones ocultas en menos de 3 cm de superficie —normalmente en blanco y negro para conseguir un contraste óptimo para la lectura digital— necesitamos un dispositivo digital de captura de imágenes (por ejemplo, un teléfono móvil con cámara de fotos o una webcam) y el software específico de lector códigos QR (fácilmente descargable por Internet). Los códigos QR pueden contener informaciones en diversos formatos (texto, url, sms y vcard).

Esta tecnología está muy extendida en Japón, especialmente entre los jóvenes, que consultan multitud de productos a través de esta fuente. Uno de estos productos es el vino. En los expositores se indica habitualmente el precio y el país de origen, y las bodegas que comercializan sus productos mediante este soporte facilitan también el código QR que, al ser leído por el móvil, lleva a la página web con las informaciones detalladas sobre el vino, características, notas de cata, etc., al instante.

En nuestro país, la implantación de este sistema está aún lejos del que disfrutan en Japón. La DO Montsant, no obstante, es un ejemplo a tener en cuenta dentro del panorama enológico. Esta DO ha decidido hace unos meses aplicarlo para informar directamente a los consumidores de sus vinos, estén en donde estén. Así, el código QR de la DO Montsant se aplicará a todas las contraetiquetas de las botellas de vino Montsant como certificado de garantía de la cualidad y la procedencia de los vinos. De esta forma, tan sólo con un teléfono móvil, cualquier persona en cualquier lugar del mundo podrá acceder a la web de la DO Montsant mediante la etiqueta de garantía que aparece detrás de cada una de las botellas.

 

Para saber más:

  • En http://beetagg.com también puede verse ejemplos de aplicación de códigos QR y, si se dispone de la aplicación para poderlos leer, podréis acceder a toda la información adicional.
  • Una bodega de la DO Montsant, Cingles Blaus es la primera en España que ya se ha lanzado a aplicar este código.