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XXVI Congreso
El XXVI Congreso de la OIV se desarrolló, como viene siendo
habitual diferenciándose en tres secciones de trabajo: Viticultura, Enología y
Economía vitivinícola. En la Sección de Viticultura, gran parte de las
comunicaciones hacían referencia a poner en evidencia la repercusión sensorial
en la uva y en el vino, que tienen las zonas climáticas, la maduración, el
aclareo de racimos, el suelo, la sanidad de la vendimia, etc. Asimismo se
consideró como factor primordial del concepto de viticultura de precisión la
realización del mapa de suelos y el estudio del comportamiento de la viña en
cada microzona, esto último con el fin de potenciar las defensas naturales de
la viña y reducir en el medio ambiente el impacto de los compuestos químicos.
En la Sección de Enología, los temas tratados tuvieron
diversas perspectivas, aunque se movieron en tres ejes muy precisos con el fin
de ofrecer mayores seguridades a los consumidores. Éstos fueron: la necesidad
de ofrecer parámetros más fidedignos de la calidad de los vinos, asegurar que
el trabajo desarrollado por el viticultor y el enólogo no se pierda por unas
prácticas poscosecha y embotellado inadecuadas y finalmente asegurar que la
producción de uva y vino se realice mediante prácticas medioambientales
responsables, atendiendo los requerimientos del consumidor y de la sociedad. A
este respecto es grato citar la comunicación de M. Vilavella (Incavi) sobre la
filtración ecológica, sin necesidad de utilización de materiales contaminantes,
con el equipo desarrollado por Bekaert S.A y TEFSA. Este filtro es el primero
que posee las características de respeto total al medio ambiente y que está
desarrollándose por una empresa de tecnología catalana para ser comercializado
en el resto de países.
Las comunicaciones presentadas en la Sección de Economía
estuvieron centradas sobre los hábitos del consumidor y los factores de
decisión de compra de bebidas, la dinámica de la distribución de bebidas, la
concentración de la oferta y las posibilidades de las redes de Internet, el
interés de consolidar áreas geográficas de calidad en los nuevos países
productores, así como la protección del embotellado en origen.
81ª Asamblea
La Asamblea discurrió de forma habitual con la presentación
de un resumen técnico sobre el Congreso recién finalizado y las actividades
anuales de las diferentes Comisiones, realizado por sus respectivos
presidentes, así como la situación de la OIV, su presupuesto y estrategia,
realizado por la Dirección General.
En
los informes de las Comisiones, por Enología se presentaron los proyectos de
resolución previstos. Se aprobaron sin discusión las correspondientes a:
·
Evaporación parcial al vacío
·
Deshidratación parcial de los
vinos
·
Tratamiento de los vinos
blancos con mannoproteínas
·
Estabilización microbiológica
del vino por adición de dicarbonato de dimetilo
·
Fermentación en recipientes de
madera de poca capacidad
·
Crianza en recipientes de
madera de poca capacidad
·
Concentración del vino por el
frío
·
Tratamiento con ácido ascórbico
(uvas)
·
Tratamiento con ácido ascórbico
(mostos)
·
Tratamiento con ácido ascórbico
(vinos)
·
Límites máximos de
acidificación de los mostos
·
Límites máximos de acidificación
de los vinos
Dos
resoluciones fueron objeto de debate muy intenso: una relativa a la Aromatización de los vinos y otra sobre Empleo de trozos de roble en la elaboración
de los vinos. La delegación española marcó desde el principio su postura de
oposición a la primera, contando con el apoyo de Italia y de Francia para
evitar que se confundiera la crianza en barrica de roble con un proceso de
aromatización de vinos, máxime cuando todavía la OIV no tiene definidos los vinos
aromatizados. Finalmente se retiró dicha resolución y se presentó por consenso
otra titulada Vinos en contacto con la
mader” que viene a normalizar el contacto del mosto en fermentación o el
vino, con la madera, ya sea ésta barrica o trozos de madera.
La
resolución sobre Empleo de trozos de
roble en la elaboración de los vinos también fue muy debatida. Aunque la
resolución se consideraba positiva y era conveniente reconocer la práctica, España
e Italia, y posteriormente Francia, Grecia, Portugal y otros países no
productores, defendieron por un lado la necesidad que el consumidor disponga la
información en la etiqueta que evite la confusión de dicho sistema con la
crianza en barrica. Asimismo se pedía que las características de las virutas o
trozos de roble (fisicoquímicas y microbiológicas) estuvieran bien definidas.
Esta postura era contrapuesta a aquella de los nuevos países productores y
Reino Unido, que no consideraban importante este tema. Tras horas de debate se
aprobó por consenso que para la Asamblea de la OIV del 2003, la OIV presentara
una postura respecto a los dos temas mencionados.
Particularmente importante para los paises cuya viticultura
se desarrolla en zonas áridas o semiáridas, con veranos muy calurosos que
pueden provocar vinos de baja acidez, ha estado la aprobación de las dos
resoluciones sobre Límites máximos de acidificación
de mostos y vinos. Estas resoluciones son las que complementan las
resoluciones aprobadas hace 2 años, que autorizaban el uso de los ácidos málico
y láctico para acidificar mostos y vinos. Para nuestra enología el hecho que el
ácido láctico haya sido aprobado por la OIV, reviste un especial interés porque
atiende las numerosas demandas de enólogos de diferentes regiones españolas
para poder acidificar con un ácido poco agresivo y más elegante al paladar.
Por último, otras resoluciones aprobadas en la Asamblea
fueron:
·
Determinación de la ocratoxina A por columna de
inmunoafinidad
·
Determinación de la relación isotópica del etanol
·
La ficha de las características de lisozima (para incluir
en el Codex de productos enológicos)
·
Estadísticas del sector vitivinícola
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