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Entrevista a Javier Tardáguila
«La clave de la viticultura de precisión es aceptar la variabilidad espacial del viñedo»

Redacción

Javier Tardáguila, acreditado como catedrático de Viticultura, es responsable del grupo de investigación Televitis en la Universidad de La Rioja e investigador del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV). Doctor Ingeniero Agrónomo, cuenta con amplia experiencia internacional en investigación en viticultura, habiendo realizado estancias en la Universidad de Padua (Italia), Universidad de Davis (California), y en Australia.

Javier Tardáguila

Actualmente, sus líneas de investigación se desarrollan en la viticultura de precisión y en la aplicación de tecnologías emergentes para la monitorización del viñedo. Su actividad se centra en el estudio de la variabilidad espacial del viñedo y aplicación de nuevos sensores próximos no invasivos para el estudio del estado vegetativo-productivo del viñedo y de la calidad de la uva. En la actualidad, es el coordinador del proyecto europeo VineRobot sobre desarrollo e implementación de un robot para la monitorización del viñedo.

 

Para empezar, y aunque en los últimos años se viene hablando mucho sobre este tema, ¿qué es entonces la viticultura de precisión?

La viticultura de precisión es un concepto avanzado de viticultura, que trata de mejorar el cultivo del viñedo considerando su variabilidad espacial, es decir aceptando que el viñedo no es uniforme sino es variable a nivel espacial. Para su aplicación, es necesaria una monitorización detallada del viñedo que permita conocer el estado a nivel de cepa o grupo de cepas próximas, en el tiempo y en el espacio.

¿Podría indicar cuáles son las tareas vitícolas que pueden beneficiarse en primera instancia de la práctica de técnicas de viticultura de precisión?

Conociendo la variabilidad del suelo, se podría mejorar la elección del material vegetal (portainjerto y variedad) antes de la plantación. En un viñedo ya establecido, se puede mejorar la gestión del riego, la fertilización, el control del vigor y de la vegetación, así como la vendimia.

Uno tiene la impresión que la viticultura de precisión requiere de una tecnología que sólo está al alcance de grandes explotaciones y/o productores vitivinícolas. ¿Hasta qué punto esto es así? Y, en todo caso, ¿cómo pueden abordar la práctica de una viticultura de precisión los pequeños y medianos productores?

La viticultura de precisión ya se practicaba desde hace muchísimos años cuando se plantaban diferentes variedades (y/o portainjertos) en la zona baja y alta de la parcela (muy común en la Rioja Alavesa), es decir se tenía en cuenta la variabilidad del suelo cuando había muy pocos medios tecnológicos. Hoy día con muchos más medios tecnológicos es más sencillo practicar la viticultura de precisión. Lo más importante es aceptar la premisa que un viñedo raramente es uniforme a nivel espacial, y por tanto, no deberíamos aplica el principio de café para todos es decir, aplicar las mimas prácticas de cultivo a todas las cepas ya que estas no son iguales, no se encuentran en el mismo estado nutricional, hídrico, etc., y no producen la misma cantidad y calidad de uva.

¿Estaría de acuerdo que la viticultura de precisión, además de cierta tecnología, requiere también expertos que faciliten la interpretación de la información que se adquiere con diferentes tipos de sensores y la toma de decisiones por parte de los viticultores?

Sin duda. Lo más importante son los técnicos que faciliten la transferencia tecnológica a las bodegas y viticultores. Sigue habiendo una gran distancia entre el conocimiento actual generado en universidades y/o centros de investigación y su aplicación en el sector vitícola.

Hablando con destacados especialistas españoles en viticultura, empieza a surgir un debate muy interesante sobre la conveniencia de utilizar la denominación de viticultura de precisión, en el sentido que ésta no difiere de hecho de la viticultura tal y como hoy la conocemos. En realidad, ¿no se trata de continuar haciendo la misma viticultura tradicional de siempre utilizando nuevas herramientas hasta ahora poco o nada utilizadas?

La clave de la viticultura de precisión es aceptar la variabilidad espacial del viñedo. Eso implica el uso de sensores y tecnologías capaces de determinar el estado del viñedo en el espacio de forma rápida, y poder aplicar técnicas de cultivo diferentes en el mismo viñedo. Esto, por desgracia, aun es poco común en nuestros viñedos europeos.

Centremos la cuestión a nivel de bodega, ¿qué opinión les merece a los enólogos la práctica de la viticultura de precisión? Concretamente, ¿en qué aspectos pueden mejorarse la logística y los procesos de vinificación? ¿es realmente posible mejorar la calidad de los vinos e incrementar así los beneficios de la bodega?

En general, creo que aun se desconoce los beneficios de la viticultura de precisión. Además, de una reducción de costes, la viticultura de precisión permite mejorar la calidad de la uva, a conocer el estado individualizado de cada cepa y por tanto aplicar las mejores prácticas en cada caso. También la optimización de la vendimia, separando de forma objetiva la uva de un mismo viñedo en 2-3 calidades, es una gran ventaja al permitir establecer estrategias de vinificación diferentes y mejorar la calidad del vino final.

Nos consta que en España existen actualmente distintos grupos de investigación en centros y/o universidades que trabajan en esta temática. ¿Podría indicarnos algunos de los más relevantes y las líneas en que se está trabajando?

Destacaría la Universidad de Lleida en agricultura y viticultura de precisión, y la Universidad Politécnica de Valencia en robótica agrícola.

Por último, ¿podría señalar los principales retos que se plantean actualmente en viticultura y las tecnologías asociadas que deberían desarrollarse?

Los retos actuales son el desarrollo de sensores low cost, que permitan una monitorización del rendimiento productivo, de la composición de la uva y del estado hídrico de forma rápida y no invasiva. Además, el futuro de la viticultura de precisión pasa por integrar todos estos sensores en equipos móviles conducidos (quads, tractores, drones) o autónomos (robots). El desarrollo y aplicación de la robótica en viticultura puede facilitar enormemente la aplicación de la viticultura de precisión en el futuro.

 

Nota de la redacción:
Esta entrevista se ha realizado con la colaboración experta de Jaume Arnó y José A. Martínez-Casasnovas, coordinadores del Dossier sobre Viticultura de precisión en Acenologia.

 

[29.09.14]
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