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Narices y cromatógrafos. Dos herramientas necesarias
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La complejidad de la
percepción sensorial es fascinante. Los estímulos sensoriales olfativos,
gustativos, visuales, táctiles, llenan literalmente los órganos de los sentidos,
magníficamente diseñados para detectar y discriminar. La tarea integradora que
se precisa para crear una experiencia sensorial requiere el concurso de la
percepción y la memoria. Y, en el caso de los catadores, el entreno. La nariz
sigue siendo por ahora una herramienta fiable para detectar las sustancias
presentes en un vino. Ésta es una de las posibles conclusiones del trabajo del
grupo del profesor Alain Razungles del Instituto de Productos de la Viña, en
Montpeller. Decir que las narices y los cromatógrafos son herramientas
complementarias y necesarias es lo mismo que enunciar que la tecnología
aplicada a la determinación analítica de sustancias aromáticas no puede dejar
atrás la apreciación perceptiva de los perfiles aromáticos. Obviamente el desarrollo
tecnológico permite llegar a determinaciones hasta el momento desconocidas, y a
cuantificaciones fiables de lo hasta hace poco indetectable. Pero la
espectrometría de masas, las cromatografías de gases y las narices electrónicas
no tienen la capacidad integradora de
nuestro sistema cognitivo. La ciencia sensorial, dedicada a la
comprensión de los fenómenos fisiológicos y neurológicos que rigen la
percepción sensorial, debe dar aún muchas respuestas si sabemos formular las
preguntas adecuadamente.
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Bibliografía especializada en análisis sensorial
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Escudero, A., Hernández-Orte,
P., Cacho, J. et al. «Clues about the role of methional as character impact
odorant of some oxidized wines», Journal of Agricultural
and Food Chemistry 2000: 48 (9): 4268-4272.
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El papel del metional en el aroma a verduras cocidas de un blanco joven que
había sufrido una oxidación espontánea fue objeto de estudio en un trabajo del
Departamento de Química Analítica de la Facultad de Ciencias de la Universidad
de Zaragoza. La comparación entre un vino oxidado y otro que no había sufrido
esta transformación se realizó sobre extractos etanólicos que retenían el aroma
de oxidación. El análisis sensorial, la cromatografía líquida de alta presión
(HPLC) en fase reversa y la combinación de cromatografía de gases,
espectrometría de masas y olfatometría permitieron identificar el metional como
el primer responsable aromático del descriptor. La posterior cuantificación de
este compuesto en vinos oxidados y no oxidados mostró que en los primeros puede
llegar a más de 200 unidades olfativas, siendo indetectable en el segundo
grupo.
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Kotseridis, Y., Razungles, A., Bertrand, A. et al.:
«Differentiation of the aromas of merlot and cabernet sauvignon wines using
sensory and instrumental analysis », Journal of Agricultural
and Food Chemistry 2000; 48 (11): 5383-5388.
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El análisis sensorial realizado por un panel entrenado de degustadores sobre
seis vinos merlot y tres cabernet sauvignon de la región de Burdeos resultó
coincidente en la apreciación de diferencias para uno de los descriptores, el
aroma a caramelo, con el obtenido por análisis instrumental. Éste fue el único
descriptor de los 12 analizados que permitió una diferenciación significativa a
nivel sensorial. El trabajo muestra la complementariedad de ambas técnicas, y
posa en evidencia la fiabilidad de los sentidos humanos entrenados para llevar
a cabo catas expertas. La combinación de olfatometría, cromatografía en fase
gaseosa y espectrometría de masas permitió identificar un metilfurano y un
dimetilfurano como responsables del aroma a caramelo. Los niveles de
dimetilfurano eran más elevados en los vinos merlot, resultado consistente con
el descrito por los degustadores.
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Siret, R., Boursiquot, J.M., Merle, M.H. et al.: «Toward the
authentication of varietal wines by the analysis of grape (Vitis vinifera
L.) residual DNA in must and wine using microsatellite markers», Journal of Agricultural
and Food Chemistry2000; 48 (10): 5035-5040.
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La reacción en cadena de
la polimerasa (PCR) es una poderosa
técnica de biología molecular que permite, entre otros usos, amplificar
muestras de DNA a partir de cantidades muy pequeñas. Aplicada a la enología
científica puede solucionar problemas como el que plantean unos investigadores
de la Dirección General del Consumo y la Represión del Fraude de Montpeller:
identificar los cultivos de procedencia de vinos comerciales y determinar su
autenticidad varietal. El DNA se extrajo de las fracciones sólidas y líquidas
de mostos y vinos experimentales. Los resultados demostraron que, a pesar de
que el factor limitante es la cantidad de DNA, el proceso de purificación es
adecuado para el análisis. La purificación a partir de las partes sólidas se
mostró más reproducible que de las fracciones líquidas, hecho compatible con
las cantidades de DNA en cada una de estas fracciones.
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