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El lema del II Foro
internacional El vino ante el siglo XXI ha sido «Perspectivas ante la nueva
política agraria común: tendencias del consumo». Con el objetivo de analizar la
evolución del mundo vitivinícola y los beneficios de un consumo moderado sobre
la salud, se han reunido en el Palacio de Congresos de la Feria Barcelona,
durante los días 10 y 11 de enero del 2002, expertos y profesionales de la
enología, la viticultura y la salud. Entre los conferenciantes del primer
taller, dedicado al tema «Vino, nutrición y salud», se encontraba Serge Renaud,
director de Investigación del INSERM
(Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia) y
epidemiólogo del Instituto
de la Salud Pública, Epidemiología y Desarrollo de la Universidad de Burdeos 2.
Este veterano investigador revolucionó en 1992 al mundo científico con un
trabajo publicado en Lancet.
El estudio mostraba sus paradójicos resultados epidemiológicos en Francia sobre
la tasa de mortalidad por enfermedad coronaria y el consumo de grasas saturadas
en dicho país. En estos diez años lo que se bautizó como «paradoja francesa»
ha dado la vuelta al mundo y ha mostrado una nueva imagen del vino, menos
marginal y más nutricional, prácticamente desconocida hasta el momento (excepto
para la sabiduría popular), responsable de la creación de un nuevo campo de
investigación, de un nuevo concepto en la elaboración de los vinos, y a la
celebración de foros expertos como el que nos ocupa.
En el marco de este congreso Ace
Revista de Enología ha podido conversar sobre vino, salud y e investigación
con Serge Renaud, padre de la paradoja francesa.
¿Cómo repercute la
investigación que se lleva a cabo en el INSERM, y en concreto la que ha venido
realizando usted desde hace años en el tema de la protección cardiovascular del
alcohol sobre la elaboración de los vinos franceses?
Es evidente que en el momento
en que se obtienen evidencias acerca del efecto positivo de los polifenoles
sobre la salud entramos en una nueva etapa de la elaboración del vino en la que
se intenta potenciar el contenido en polifenoles y obtener productos que
resulten a la vez saludables y de calidad. Esto, por supuesto, ocurre en todos
los países productores.
¿Podemos decir, por tanto,
que los datos procedentes de la investigación médica ya están generando un
nuevo modelo de enología?
Los descubrimientos
científicos pueden influir de manera decisiva en ámbitos alejados del propósito
original. En este caso están dando lugar a un acercamiento de la medicina y la
enología, a través del estudio de las propiedades de un nutriente, el vino.
¿Estamos hablando de
enología terapéutica?
Ésta es una idea que
concuerda con la actual tendencia de categorizar todas las actividades humanas
como saludables y no saludables. Si es beneficioso tomar un vaso de vino con la
comida, vamos a hacer de ello un tratamiento preventivo frente a la enfermedad,
es lo que propone la asociación de ambos términos.
¿Y usted qué prefiere: vino
y salud o vino y nutrición?
Yo estudio aspectos
nutricionales relacionados con las enfermedades cardiovasculares, y cada vez
encontramos más evidencias del papel preventivo del vino sobre estas
enfermedades y otras como el cáncer.
¿Cómo ve la popularización
que ha tenido la paradoja francesa, incluso a nivel del consumidor?
Hay que tener en cuenta que
la gran difusión de la paradoja francesa es americana. Desde Estados Unidos se
ha impulsado un concepto que tuvo su origen en un estudio epidemiológico que
evidenciaba la baja incidencia de enfermedades cardiovasculares en una
población como la francesa, con una alimentación rica en grasas saturadas.
Podríamos decir que la popularización de la paradoja francesa obedece a
estrategias políticas y comerciales.
¿Cómo ve la política científica
de los países de la vieja Europa, en lo que respecta a la investigación sobre
aspectos relacionados con la enología, frente a la de los llamados países
emergentes como Australia o Estados Unidos?
Creo que se puede afirmar sin
equivocarse que en todos los países desarrollados el nivel de la investigación es comparable. En Europa se hace
investigación de calidad. Sin embargo, tal vez la política científica, que se
refleja en estrategias y acciones concretas, depende de las necesidades o las
prioridades de cada país.
La lucha entre los países
que defienden el vino como un nutriente beneficioso para la prevención de
enfermedades y los que lo consideran responsable de un aumento de mortalidad,
¿es una lucha entre el sur y el norte, entre países productores y no
productores?
Yo no diría exactamente una
lucha norte-sur, ya que en Dinamarca, país no productor, se llevan a cabo
numerosos estudios sobre las propiedades del vino sobre la salud. Más bien se
trata de una lucha comercial entre los productores de vino y los productores de
otras bebidas alcohólicas.
Para terminar, ¿cuál es la
clave del éxito de la investigación y el desarrollo en Francia: una red
consistente, una política científica adecuada?
Depende del campo del que
estemos habando; Francia es el país que presenta más resistencia a admitir que
el vino tiene efectos beneficiosos sobre la salud. Sin ser el primer país
productor, es el país donde el consumo de vino por habitante es más elevado.
Hay problemas de salud pública ligados al alcohol, y en concreto al vino, por
su gran consumo, de forma que la divulgación de los resultados de investigación
relativos al papel de los polifenoles sobre las enfermedades cardiovasculares y
el cáncer en Francia está controlada por el Gobierno francés.
Más información en ACE
Revista de Enología:
Dossier ACE sobre Vino y nutrición
¿Podemos seguir hablando de vino y
salud?, a cargo de la Dra. Mª Carmen de la Torre
Polifenoles, resultados
paradójicos
El vino del escepticismo
Enología y salud
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