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Ann Noble es una persona poco
común en muchos aspectos. En primer lugar, es una de las más destacadas
científicas sensoriales de la escena mundial, con vastísimos conocimientos
sobre enología y viticultura. Tiene en su haber la creación de la primera
y más utilizada rueda de aromas. Ann Noble ha asistido al I Encuentro Internacional de Ciencias
Sensoriales y de la Percepción (CS2002), celebrado en Barcelona y Sant
Sadurní d'Anoia (España) del 20 al 22 de junio del 2002. Esta primera edición
ha reunido a los principales expertos españoles en análisis sensorial, entre
otras disciplinas incluidas en estas ciencias. Ann Noble, profesora de ciencias
sensoriales y del aroma en el Departamento
de Viticultura y Enología de la Universidad de California, Davis, ha
sido una de las invitadas de excepción a este encuentro.
En su conferencia «Sensory evaluation in the wine industry: A
Challenge for the future» [pronunciada en la sesión inaugural del
CS2002 el pasado jueves 20 de junio] nos habló del papel del análisis
descriptivo en estudios de mercado y de lo subestimado que está el análisis
sensorial por la industria enológica. Con relación a este tema, ¿cree que el
principal motor del análisis sensorial en el vino debe ser satisfacer las
demandas del mercado o, por el contrario, la búsqueda de la calidad?
De entrada, no son
incompatibles ambos términos. Pero existen varios tipos de consumidores para
satisfacer: aquel para el cual el vino es una bebida para acompañar las
comidas, que les puede gustar más o menos, y deciden si les interesa en función
de su sabor y su precio. Por otro lado, existe el conocedor, que quiere saber
más sobre el producto, sus procesos, el origen, las añadas…Y, finalmente, hay
un tipo de consumidor que sigue las modas. Escucha a los críticos de vino y se
deja modelar por sus opiniones. Son mercados distintos con necesidades
distintas. Lo realmente importante es conocer por qué un vino tiene unas
determinadas propiedades, y cuáles son sus efectos sensoriales sobre el
consumidor.
Algo hemos oído acerca de
su opinión sobre los críticos de vino.
Creo que la calidad de un
vino debe medirse por parámetros objetivos, no por la apreciación subjetiva de
un experto que decida en un momento determinado que le gustan los vinos con
mucha madera o de una determinada región. Obviamente existen casos concretos de
personas muy influyentes que crean y destruyen modas, pero en mi opinión es
importante aplicar herramientas objetivas para valorar la calidad de un vino.
Este Encuentro estaba
dedicado a los aspectos sensoriales y organolépticos de los productos, y entre
ellos el vino ha ocupado un lugar destacado. Por ello, no se habló de un
aspecto de gran repercusión en la actualidad, como es vino y salud. Sin
embargo, nos gustaría saber su opinión al respecto.
El vino tiene una gran
importancia desde el punto de vista nutricional, especialmente en determinados
tipos de dieta. En Estados Unidos hay una cierta reticencia por temas de salud.
Y de nuevo, el análisis sensorial tiene un papel destacado en la predicción de
las cualidades nutricionales y salutíferas de un vino. Por ejemplo, la
astringencia es indicativa del nivel de polifenoles y, por tanto, de compuestos
antioxidantes.
Estados Unidos es uno de
los países de referencia en investigación enológica, y en concreto, su
Departamento en la Universidad de California, Davis. No obstante, Robert
Mondavi ha afirmado en algunas ocasiones que sus instalaciones están algo
obsoletas. Sabemos que la Universidad ha recibido financiación para modernizarlas,
e incluso crear el Instituto
Robert Mondavi del Vino y los Alimentos. ¿En qué estadio se encuentra este
proyecto?
Bueno, es verdad que el
equipamiento del Departamento está algo obsoleto, que además compartimos los
grupos que estudiamos el vino con los de otros alimentos. Robert Mondavi ha
financiado la creación de un Instituto de Investigación que albergará las
distintas áreas de estudio de nuestro departamento y en el que se ampliarán de
forma muy destacada los espacios y equipamientos actuales. La donación ha sido
muy generosa, de 35 millones de dólares (unos 37 millones de euros). Aún se
está decidiendo acerca de los equipamientos de que constará y qué zonas
compartiremos las distintas áreas del departamento. También están trabajando
sobre consideraciones estéticas y de organización del espacio. En cualquier
caso, se trata de un proyecto muy esperado dadas nuestras actuales necesidades.
Finalmente, hay una
pregunta obligada que puede resultar un tanto comprometida: ¿cómo ve la salida
de Estados Unidos de la OIV, y cuáles cree que serán las principales
consecuencias?
La Organización Internacional de la Viña y el Vino
es una estructura básicamente política. A pesar de que los países miembros
están representados por los principales expertos en viticultura y enología, las
reuniones no tienen el nivel científico esperado. En realidad desconozco el
motivo exacto por el que Estados Unidos decidió abandonar esta organización,
aunque creo que la decisión tiene un fuerte componente político, y no tanto de
alineación con mercados similares como se ha venido afirmando. Yo misma acudí a
algunas de las reuniones, pero le aseguro que pasamos más tiempo hablando de temas
de márketing que discutiendo resultados de investigación.
Tuvimos tiempo de hablar con
ella acerca de su Rueda de los aromas, de su colección de etiquetas de
vino (cuyo objetivo es buscar las descripciones sensoriales más inverosímiles)
y de obtener de ella la promesa de que asistiría y participaría activamente en
la próxima edición de este Encuentro, el CS2004.
Más información en ACE
Revista de Enología:
Dossier ACE sobre
Enología sensorial
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