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Entrevista con Alain Bouquet: «Es una actitud hipócrita la de quien afirma ‘no estamos contra la investigación con OGM, estamos contra la investigación en exteriores’.»

Interview avec Alain Bouquet: « C’est une attitude parfaitement hypocrite de la part de gens qui prétendent ‘ne pas être contre la recherche, mais seulement contre la recherche à l’extérieur’»

Director de investigación en el INRA de Montpellier (Institut National de la Recherche Agronomique) y especialista en mejora genética de la vid por métodos convencionales y biotecnológicos. En la actualidad, Alain Bouquet en el INRA de Montpellier (Institut National de la Recherche Agronomique) dirige diversos proyectos para aumentar la resistencia al oidio y el mildiu de variedades tanto de vinificación como de mesa y la resistencia al nematodo Xiphinema index y a la transmisión del virus del entrenudo corto (GFLV) en variedades de portainjertos. Dirige asimismo un programa de creación de variedades de uvas de mesa apirenas, utilizando técnicas de cultivo in vitro y de marcaje molecular. Ha presentado en Firavi una conferencia titulada «La transformación genética de la vid: ¿técnica de análisis genómico o método de creación vegetal?». ACE Revista de Enología ha hablado con Alain Bouquet durante su visita a la feria, especialmente sobre su posición frente al debate de los organismos genéticamente modificados (OGM) en Francia.

Por Montserrat Daban

En numerosas ocasiones, usted ha aportado su opinión al debate sobre los OGM y la aceptación que tienen en la sociedad. ¿Cree que están más próximos a ser aceptados en la actualidad que hace dos o tres años, cuando usted habló en la Asamblea General de la Federación francesa de Productores de Variedades?

La situación está prácticamente en statu quo. El INRA había instaurado hace casi año y medio una moratoria sobre las experiencias de campo y decidió arrancar las viñas que ya estaban plantadas. En el curso de esta moratoria, un grupo de trabajo constituido por catorce investigadores, representantes del sector profesional y consumidores han debatido este tema durante varios meses; dicha comisión ha consultado a especialistas con el fin de saber si era posible o viable reemprender los trabajos de campo. Según las conclusiones de este grupo de trabajo, votadas por mayoría –aunque no por unanimidad– (hay dos votos en contra), el INRA ha decidido reemprender las pruebas en viñedos con portainjertos transgénicos potencialmente resistentes al virus del entrenudo corto (GFLV). Por ello, desde que se ha hecho pública esta decisión, los opositores a los OGM vuelven a estar a la defensiva. De modo que regresamos al punto inicial. Personalmente, creo que ha sido un año y medio perdido respecto a la decisión de detener la experimentación. Se quiere relanzar, pero con las mismas condiciones; es decir, con una oposición que sigue sin querer viñas en parcelas al aire libre, y que tan sólo acepta que se experimente en invernaderos, lo que, de hecho, implica bloquear los ensayos, ya que los invernaderos útiles para experimentar con OGM son los de confinamiento, extremadamente caros.

Actualmente, en el INRA de Montpellier disponemos de un invernadero de confinamiento para transgénicos reglamentario, técnicamente muy avanzado, pero con poca capacidad. Podemos cultivar allí cincuenta vides como máximo; tal vez sería mejor dejar de realizar estos ensayos.

¿Cuál es la posición del INRA? A un lado, tenemos a la opinión pública en contra de los ensayos en campos experimentales y al otro una fuerte necesidad de financiación para los ensayos en invernadero.

La posición del INRA es ciertamente difícil. En efecto, la actitud consistente en decir: «estamos por la experimentación, pero a condición de que se haga en invernadero», significa en realidad «que se detenga la experimentación», puesto que no se puede hacer en invernaderos. Por una parte, porque las condiciones que impone el invernadero no son representativas de las condiciones de campo y, por otra, porque el coste es prohibitivo. Nos hallamos ante la actitud hipócrita por parte de quien afirma «no estamos contra la investigación, estamos contra la investigación en exteriores».

Quizás aún no se conozcan todos los peligros reales…

Justamente, para poder conocer los riesgos, es necesario realizar estudios, y no es dentro de un invernadero que podremos evaluar los riesgos de un cultivo de viñas transgénicas en el exterior. Se puede exigir que estos estudios se hagan en parcelas experimentales alejadas de viñedos comerciales. Pero incluso en ese caso, es una actitud hipócrita. En el año 2000, El INRA estaba dispuesto a reemprender una experimentación con portainjertos transgénicos que había sido arrancados de unos terrenos de Moët Chandon. Se había previsto realizar dichos ensayos sobre en una parcela de su dominio experimental en Montpellier, situada a 4 km de distancia de otras viñas cultivadas. Pues incluso en este contexto, los oponentes a los OGM amenazaron con destruirla. Fue entonces cuando el INRA renunció a plantarlos.

En este contexto, ¿cuándo cree usted que se autorizará la comercialización en Europa de viñedos o vinos modificados genéticamente?

Puedo responder con conocimiento de causa, con elementos precisos. Para que haya vinos comercializables, debe haber variedades autorizadas en cultivo. Pero, para ser autorizada, una nueva variedad de viña sea o no transgénica, debe superar un período de experimentación muy reglamentado, como mínimo de diez años. Ello significa que si, actualmente, hubiera en nuestros invernaderos unas vides transgénicas magníficas, por las que estuviéramos dispuestos a poner inmediatamente en marcha ensayos con el fin de depositar una solicitud de inscripción en el catálogo, todavía tendríamos que esperar diez años. Pero, hoy día, nada nos permite decir «esta planta es lo bastante interesante para ser sometida a ensayos». En consecuencia, y en lo que atañe a los plazos, puedo responderle que en Francia una variedad transgénica no podrá ser autorizada para cultivo antes de 15 años. Se precisan al menos cinco años para disponer de plantas en producción, y estar seguro de que una de ellas puede ser interesante y aún se deberá pasar una experimentación reglamentaria durante una decena de años. Así pues, es impensable actualmente –sin tener en cuenta que las leyes podrían endurecerse– ver géneros transgénicos franceses antes de los próximos 15 años.

¿Y será posible en otros países, concretamente en los que forman parte del World Wine Trade Group (WWTG)?

Sí, por ejemplo en California o en Australia, donde la investigación está menos limitada que en Europa. Pero cuando hablas con investigadores que trabajan allí también comentan que no antes de diez años.

Permítame hacerle una pregunta sobre su trabajo en el INRA: ¿mejora genética de la vid por métodos convencionales o biotecnológicos?

Se puede combinar ambas técnicas, pues no son incompatibles. Actualmente dirijo un programa de creación de portainjertos que intenta asociar una resistencia al nematodo vector de la enfermedad vírica del entrenudo corto, resistencia obtenida por procedimientos clásicos, es decir, por hibridación, con una resistencia a al virus que se investigamos por transgénesis.

Desde el punto de vista de la estrategia de selección, se podría hacer todo por transgénesis, todo por hibridación o con una combinación de ambas. De hecho, la ventaja de los transgénicos frente a la hibridación, y que les hace inevitables, reside en el hecho de que si se pretende incrementar la resistencia al parásito por hibridación, nunca se recuperarán las variedades originales. Así, dentro de unos años, el INRA solicitará la inscripción de nuevas variedades de vinificación obtenidas por hibridación, que serán totalmente resistentes al oidio y muy resistentes al mildiu. Pero estas nunca serán un cabernet sauvignon, un sauvignon o un chardonnay, incluso si en algunos aspectos puedan ser muy similares. Podrán ser de gran calidad, pero no se podrán cultivar en viñedos franceses pertenecientes a una denominación de origen controlada. Si se desea incrementar de forma significativa la resistencia genética de un cabernet sauvignon o de un chardonnay, la hibridación no es válida y la transgénesis se hace inevitable. Podemos en efecto esperar, incluso sin garantías, aumentar la resistencia de estas variedades sin alterar su calidad, aunque es preciso naturalmente verificar esta posibilidad.

Es factible que la experimentación en vistas a una futura inscripción de una variedad transgénica se prolongue respecto a una variedad producida por hibridación, ya que será preciso verificar en viñas adultas que la calidad no se ve comprometida. El hecho de ensayar variedades transgénicas no permitirá reducir este plazo, sino que aún lo aumentará. Si un día se autoriza el cultivo de un cabernet sauvignon con resistencia a la eutipiosis, habrá que garantizar que esta variedad, cuando se cultive y envejezca, dará siempre un vino típico de cabernet sauvignon. Si, en la actualidad, para inscribir una variedad clásica se requieren cinco años de vinificación a partir de la cuarta hoja, yo consideraría de lo más normal que para una variedad transgénica nos pidieran tres años, o quizás cinco suplementarios. Juzgar a partir de una viña adulta de nueve años la calidad de una variedad como el cabernet sauvignon, que sabemos que no muestra todas sus potencialidades cualitativas hasta transcurridos 15 años, puede ser un poco precoz, por lo que me parece razonable añadir tres o cuatro años suplementarios.

Con las resistencias que se pueden probar en la viña, ¿qué se hace para combatir la filoxera?

En Francia, no hay investigación alguna sobre la filoxera, ya que podría contribuir a desestabilizar al sector de los viveros vitícolas. Actualmente, se trata del único sector organizado que defiende oficialmente la investigación de los OGM, pero no por la resistencia a la filoxera, sino sobre todo por la resistencia a las viriosis y, cada vez más también, por las enfermedades de la madera, que traen tantos problemas a estos cultivadores. En cambio, estoy convencido de que en Estados Unidos, en California particularmente, hay investigaciones pero no se hacen públicas. Años atrás, una compañía privada ya había proyectado introducir un gen de resistencia a ciertos pulgones y ese gen podría haber sido eficaz contra la filoxera; en un momento dado, se llegaron a comunicar a la prensa resultados parciales, pero de repente se dejó de informar al respecto. A mi entender, la investigación prosigue, aunque de forma discreta.

En cualquier caso, no es un problema fácil, ya que supone grandes inconvenientes. Los viticultores californianos guardan un mal recuerdo de los portainjertos con resistencia parcial. Por ello, una variedad de Vitis vinifera resistente a la filoxera deberá ser muy resistente y, sobre todo, tener una garantía de continuidad de la misma. Por otro lado, los genes eficaces contra los pulgones producen proteínas, como las lectinas, que pueden ser alérgenos y que se pueden encontrar en los frutos y los vinos. Existe un riesgo para la salud y por lo tanto deberían evaluarse cuidadosamente. La resistencia a la filoxera no es el mejor modelo para demostrar el interés de las viñas transgénicas y es más recomendable trabajar sobre la resistencia a virus y a las enfermedades de la madera.

¿Cuál será la aportación de la proteómica al estudio de las resistencias de la vid? ¿Hay centros que trabajan en ello?

La proteómica es un campo que empieza a desarrollarse, mientras que en el de la genómica ya hace tiempo que se trabaja. Proporcionará un considerable progreso suplementario a la genómica. En la actualidad, la proteómica aplicada al estudio de las resistencias a parásitos de la vid todavía no está muy desarrollada, pero es cierto que abrirá grandes perspectivas, particularmente para las denominadas resistencias naturales. La mayoría de moléculas que inducen en la planta resistencias naturales no han sido identificadas todavía, pero tenemos algunas pistas sobre las mismas; es ahí donde la proteómica permitirá avanzar frente a lo que ya conocemos gracias a la genómica. Nos ha aportado conocimientos muy útiles, especialmente al estudio de los promotores de genes; ahora sabemos qué controla la expresión de numerosos genes de la viña, pero poco sabemos de lo que hay detrás.

Teniendo en cuenta los contenidos en las semillas de polifenoles y otros compuestos importantes desde el punto de vista de la salud y de sus propiedades organolépticas, ¿cuál es la repercusión de crear variedades de uva apirenas, concretamente sobre estos dos aspectos, salud y gusto?

Evidentemente la característica de la apirenia (ausencia de semillas) es importante para la uva de mesa, ya que son variedades que serán consumidas en forma de fruto. La supresión de las semillas puede tener repercusiones sobre el valor del fruto desde el punto de vista de la salud? No lo creo. Por un lado, porque la mayoría de consumidores las rechazan, y por otra porque algunos estudios relativamente antiguos llevados a cabo en Francia mostraban que los compuestos favorables para la salud como los proantocianidoles o las catequinas presentes en las semillas y las pieles de uvas chasselas se encontraban en concentraciones aún más elevadas en las pieles de un mutante chasselas sin semillas. La apirenia podría pues ser un factor muy favorable para la salud. Pero, en el caso de las uvas de vinificación, la investigación de variedades apirenas no me parece una vía pertinente y realmente no le veo ningún interés. En efecto, el equilibrio entre los compuestos fenólicos procedentes de las semillas y la piel es muy importante desde el punto de vista organoléptico, tanto por los aromas como por la estructura de los vinos. ¿Por qué intentar suprimir uno de los elementos de este equilibrio? Es posible que en algunos laboratorios se trabaje actualmente sobre esta posibilidad, viable por métodos transgénicos, pero en mi opinión es mejor priorizar investigaciones como las que hemos comentado anteriormente sobre las resistencias, ya que los OGM y sus posibles aplicaciones en viticultura necesitan un gran esfuerzo financiero, incluso para comprobar si se trata de una vía prometedora o sin salida.

Más información sobre el debate de los OGM en Francia: http://www.inapg.inra.fr/ens_rech/bio/biotech/textes/societe/debats/ogm/debat2002.html

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