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El XXVI Congreso Mundial de la Viña
y el Vino (Adelaida, 11-16/10/2001) tendrá lugar
inmediatamente después de la Conferencia Técnica de
la Industria Vitivinícola Australiana (AWITC), en la que se presentan cada
tres años los avances científicos y tecnológicos que afectan a la industria del
vino, y precederá a la 81ª Asamblea General de la Oficina
Internacional de la Viña y el Vino del día 17 de octubre, cuyo contenido
está aún por confirmar.
En lo referente al congreso,
y según el programa preliminar, la reunión se vertebrará alrededor de tres
sesiones (los días 12, 13 y 15); en éstas se dedicará un espacio para cada una
de las secciones de la OIV: viticultura, enología, economía y salud. Resultará
sin duda interesante la primera sesión dedicada a la viticultura, en la que se
tratarán los beneficios y riesgos de las prácticas viticultoras no
tradicionales. En las sesiones posteriores se hablará de la gestión de viñedos
y de las prácticas sostenibles; el lema de las tres jornadas será «Enlazar la
viticultura con el consumidor».
Este interés por acercar las
prácticas vitivinícolas al consumidor se refleja también en las secciones de
enología, economía y salud. En el primer caso, el tema a tratar será «La
evolución de las tradiciones enológicas para satisfacer las necesidades y
expectativas del consumidor», y los aspectos concretos que se discutirán serán
el impacto organoléptico del procesamiento físico de los vinos, la estabilidad
del producto, la garantía de calidad y la seguridad del consumidor.
En lo referente a la economía
vitivinicultora, con el título «Tratar los temas de la comercialización desde
la producción al consumo» se analizarán la economía y el mercado, y el último
día se desarrollarán aspectos relacionados con la legislación sobre el vino.
En las tres sesiones
dedicadas a vino y salud, se intentará dar claves para proporcionar al
consumidor una cierta perspectiva frente a los datos que recibe, analizando su
estado actual y futuro, sentando las bases de una información responsable y
poniendo de manifiesto la necesidad de que el consumidor la incorpore
correctamente, de acuerdo con su dieta y estilo de vida.
El último día de congreso se
dedicará a la realización de excursiones de estudio técnico, aún por confirmar
en el programa preliminar.
El congreso contará en su
inauguración oficial con la presencia del director general de la OIV y del primer
ministro de Australia, lo que confirma el interés del país por el
acontecimiento. No obstante, queda la impresión de que se ha diseñado un
congreso amable, sin destacadas propuestas de avance ni excesivas intenciones
de cambio. Tal vez se desaproveche la excelente oportunidad que ofrece su
celebración en tierras de espíritu renovador.
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