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La OIV renueva
algo más que sus cargos
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La
OIV acaba de celebrar su 83ª Asamblea General en París. La nota más destacada
de la misma ha sido la elección de sus principales responsables, en lo que
parece ser un giro en la orientación de esta institución.
Presidente
Reiner
Wittkowski (Alemania)
Director general*
Federico
Castellucci (Italia)
Comisiones de la OIV
Presidente
de la Comisión I – Viticultura: Peter Hayes (Australia)
Presidente
de la Comisión II – Enología: Jean-Luc Berger (Francia)
Presidente
de la Comisión I – Economía vitivinícola: Philippe Hunziker (Suiza)
[* Todos han tomado posesión de su cargo a 20
de junio del 2003, a excepción del director general que lo hará el 1 de enero
del 2004.]
El italiano Federico Castellucci sustituye en
el cargo al francés Georges Dutruc-Rosset, quien lo ocupaba desde hacía nueve
años. Por primera en la historia de esta institución que representa a 46 países
de todo el mundo, su director general no será de nacionalidad francesa. En la
votación, el talante negociador y aperturista de Castellucci se impuso sin
ambages a la candidatura «oficial» continuista, representada por la francesa
Marie Guitard; el ganador obtuvo 53 votos frente a los 24 de la canditada gala.
El nuevo director general de la OIV llega a
la organización en un momento decisivo, marcado por las exigencias de cambio
por parte de algunos de sus miembros, el abandono de otros y el malestar de
muchos por la falta de visión política del equipo saliente. Alejado del
«funcionariado» de la OIV, para este italiano pasar de Oficina a Organización
debe ser algo más que un cambio formal; siendo aún candidato, Castellucci se
refería a la importancia de «garantizar un proceso eficaz y transparente de
transición de la Office a una auténtica Organization». Y es que el triunfo de
Federico Castellucci –un hombre que se ha formado en Estados Unidos, donde
aprendió básicamente a negociar; desde 1989, director general de la patronal italiana
del vino, Federvini; miembro del Comité Consultivo para el Desarrollo rural de
la Unión Europea, y cuyo interés inicial por la enología procede de gestionar
el negocio vitivinícola familiar– es una muestra de los nuevos tiempos que
corren. En definitiva, a partir de enero del 2004, el nuevo director general
tiene el gran reto de hacer comprender al mundo que otra forma de entender el
vino es posible desde la OIV de todos.
La presidencia de la OIV ha vuelto a Europa
con la elección del alemán Reiner Wittkowski, que sustituye al argentino Félix
Aguinaga. Wittkowski había presidido la Comisión de Enología en el período
1998-2000; su perfil profesional va unido al mundo universitario, en lo que
quizás constituya un (estudiado) equilibrio entre universidad y empresa en la
gestión de la nueva OIV.
Otras renovaciones destacadas son la elección
de un australiano, Peter Hayes, como presidente de la Comisión de Viticultura,
y en la de Enología, la presencia de Jean-Luc Berger es un signo de que la
investigación va a ser también importante en esta nueva etapa. Berger es
director técnico del Centre Technique Interprofessionel de la Vigne et du Vin
(ITV France).
Por otro lado, y en cumplimiento de lo
acordado en su última Asamblea en Bratislava (Eslovaquia) hace apenas un año,
la OIV varía la periodicidad de su Congreso: la reunión ha dejado de ser anual
y tiene cita en Viena (Austria) en el 2004. La idea de presentar avances
científicos en un período escaso de un año hizo replantear la convocatoria a
dos años vista, con la voluntad de que los trabajos presentados aumenten su
nivel de excelencia.
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[30/06/03]
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