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Vino tinto en el ajuar arqueológico
Un equipo de investigación de la Universidad de Barcelona ha presentado los resultados del primer análisis químico extensivo del contenido de un ánfora perteneciente al ajuar funerario de Tutankhamon, y en concreto del tipo de vino que se ofrecía al faraón de la dinastía XVIII (hacia 1325 aC) y que actualmente está depositada en el Museo Egipcio de El Cairo. El ánfora lleva una inscripción referida al mencionado faraón, así como la firma de un maestro vinatero de la época, llamado Khaa, en la que ha sido identificado ácido siríngico, derivado de la malvidina e indicador del vino tinto. La malvidina es la antocianidina más importante del vino tinto y principal responsable de su color. Aplicando una fusión alcalina a los residuos del ánfora, se obtuvo ácido siríngico (a partir de la malvidina polimerizada), identificando el contenido del ánfora hallada en la tumba del faraón como vino tinto.

Para el estudio, los investigadores han utilizado un protocolo innovador de alta sensibilidad aplicado por primera vez para identificar vino en residuos arqueológicos, y basado en la cromatgrofía líquida y la espectrometría de másas en tándem. La investigación, que ha sido financiada por el Grupo Codorniu y la Fundación para la Cultura del Vino, emplea el ácido tartárico como indicador del vino, ya que este ácido raramente se encuentra de forma natural en productos diferentes a la uva. Pero el ácido tartárico no dice nada sobre el tipo de uva que contenía el vino. Para descubrirlo se ha tenido que ampliar los análisis hasta detectar el ácido sinérgico en el residuo estudiado.

El estudio que aporta nuevos datos sobre la cultura vinícola en el antiguo Egipto. «En el Imperio Nuevo, las ánforas de vino llevaban inscripciones sobre el producto, la añada, e incluso el nombre del viticultor», explica Maria Rosa Guasch-Jané, licenciada en Farmacia y máster en Egiptología. Curiosamente, las inscripciones de las ánforas nunca hacen referencia al color del vino que contenían.

En el antiguo Egipto, la uva era cultivada de forma extensa. Era un producto consumido diariamente por las clases privilegiadas, en manjares y fiestas, y se ofrecía en rituales funerarios y en ceremonias de ofrenda a los dioses.

Los mejores vinos procedían del delta del Nilo y de los oasis del oeste. Se sabe que las tumbas de los nobles se decoraban con imágenes de la viticultura y la elaboración del vino. Y es que en la mitología egipcia, el color rojo del vino estaba asociado con el color del Nilo durante su inundación anual.

El equipo de investigadoras que firma el estudio (publicado en una importante revista científica, Analytical Chemistry) está constituido por Maria Rosa Guasch-Jané, Maite Ibern-Gómez, Cristina Andrés-Lacueva y Rosa Maria Lamuela-Raventós, que pertenecen al Grupo de Investigación de Antioxidantes Naturales del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia, y por Olga Jáuregui, de los Servicios Cientificotécnicos de la Universidad de Barcelona.

Más información: Analytical Chemistry

[28.04.04]
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(C) de la publicación: RUBES EDITORIAL