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Organización Internacional de la Viña y el Vino
Fisiología, zonificación y selección
de la viña |
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Carme Domingo |
Instituto
Catalán de la Viña y el Vino (Incavi).Experta de la Comisión
de Viticultura ante la OIV |
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En
la 19ª sesión del Grupo de expertos de Fisiología de la viña, presidida por
Alain Carbonneau (Francia), y en el marco de la reunión de la Comisión I de
Viticultura de la OIV (París, 2003) se desarrollaron dos grandes temas:
fisiología de los portainjertos y sistemas de conducción.
Fisiología de la viña
El bloque de fisiología de los portainjertos fue el más
ámplio de la sesión y se trataron conceptos como la utilización de micorrizas,
la alimentación hídrica y el vigor. Las micorrizas son una simbiosis
hongo–raíz. Principalmente, las endomicorrizas tienen un papel muy importante
en el aumento de un 20 a un 30% de la respiración de las raíces y la absorción
de los elementos minerales poco móviles (fósforo y hierro), cuando hay
diferencias de éstas o también en suelos calcáreos. No obstante, faltan ensayos
de campo de varios años para la recomendación de la inoculación de las cepas
plantadas con hongos micorrízicos, para estudiar posibles competencias de éstos
con los hongos autóctonos del suelo y determinar si hay una supervivencia mayor
en el trasplante en suelos pobres o desinfectados. Por el momento, algunos
viveros realizan la micorrización en el plantel de viña, consiguiendo mejoras
en el brote y el arraigo.
El riego en la viña debe
permitir unos vinos de calidad óptima, se debe establecer el límite objetivo en
el que el aumento de agua disponible deja de contribuir a una concentración de
los azúcares y hace que disminuyan. Esto depende del medio vitícola, de la
variedad y de los sistemas de conducción, ya que principalmente hay una fuerte
interacción variedad–medio. Para las diferentes condiciones es importante
observar la relación entre la humedad del suelo (agua disponible) y la
respuesta vegetativa y productiva de la viña, y los efectos sobre la calidad de
las uvas y del vino que son variables. Estudios recientes han demostrado que
las acuaporinas (proteínas canal de agua: figura 1) se expresan en las
cepas con estrés hídrico, con el fin de asegurar una mayor entrada de agua a
través de las membranas celulares. En el caso de la viña, se hacen exámenes del
funcionamiento radicular y foliar, y se trabaja en la clonación de los genes de
acuaporinas evaluando la expresión génica. En viticultura es fundamental saber
hasta dónde el déficit hídrico favorece la calidad, y a partir de qué nivel el
estrés hídrico empieza a ser desfavorable, ya que depende del tipo de
producción, del nivel productivo y del tipo de sustancias que se forman. Un
estrés hídrico afecta a la precocidad de la maduración y a ciertos elementos de
la calidad de los vinos causa una limitación de la fotosíntesis, una producción
de ácido abcísico, limitación de las sustancias carbonatadas por el ápex en
crecimiento y bayas más pequeñas. En una situación de déficit hídrico moderado
las uvas son más ricas en azúcares, en antocianos y en taninos (en variedades
tintas) y menos ricos en ácido málico. Si el estrés hídrico es muy grave, la
fotosíntesis se limita y se pueden producir bloqueos en el proceso de
maduración. Ninguno de los diferentes indicadores existentes para el
seguimiento del régimen hídrico de la viña es perfecto: medida del agua del
suelo (tensiómetros, humidímetros de neutrones), indicadores fisiológicos
(temperatura de hoja, potencial hídrico, discriminación isotópica 13C
en mostos) o modelizaciones (balance hídrico).
Para analizar el efecto del vigor que el portainjerto
induce en el injerto se siguen tres líneas de estudio: la variabilidad genética
de las diferentes especies de Vitis, las relaciones nutricionales entre
las raíces y las partes aéreas, y las modificaciones de la expresión de los
genes de acuaporinas, probablemente implicadas en el control del estado hídrico
y crecimiento de las plantas. Estos estudios son difíciles de realizar tato en
el sistema radicular como en la planta entera. El factor de afinidad
portainjerto–variedad es muy complejo para determinar que es la causa principal
de la reducción del vigor. Para tres variedades portuguesas (castelão,
trincadeira y camarate) se presentó un estudio del efecto del portainjerto
sobre el vigor. Los resultados fueron más directos sobre el rendimiento que
sobre la maduración de la uva. Las variedades que tuvieron mayores problemas de
afinidad eran principalmente con el portainjerto 1103 P, y no en el 110 R o 140
Ruggieri. Existe una viabilidad en la respuesta a la salinidad y a la clorosis
férrica en el desarrollo vegetativo de la viña dependiendo de los
portainjertos. La estrategia de la tolerancia es para la exclusión de los iones
Na+ y Cl- a las hojas y para conseguir mejor aptitud para
retenerlos a las raíces y tallos. Las cepas sensibles muestran síntomas de
toxicidad en las hojas debido a la acumulación de estos iones. El portainjerto
140 Ruggieri tolera más la sal y la clorosis férrica.
En sistemas
de conducción, se compararon los sistemas de conducción con el de no-poda
(minimal prunning). La no-poda en
situaciones de vigor moderado puede asegurar un buen control del vigor y de la
producción, con un buen nivel de azúcares y polifenoles en la maduración,
transcurridos unos tres años en los que la planta se ha equilibrado.
En
la conclusión de la sesión se anunció que ya estaba prácticamente acabado el
libro Arquitecturas y sistemas de conducción de la viña, que se
publicará en francés, italiano e inglés.
Zonificación vitícola
La 6ª sesión del Grupo de expertos de Zonificación
vitícola estuvo presidida por Mario Fregoni (Italia). Se examinó el
anteproyecto de «Protección del patrimonio vitícola de calidad de excepción».
Se pretendía establecer una directiva que contuviera los criterios, las reglas
y los parámetros que definieran los territorios vitícolas con riesgo al
abandono y que tuvieran un valor histórico, paisajístico, económico, social y
turístico. Se pedía el reconocimiento oficial de las zonas vitícolas que
tuvieran unas calidades para ser protegidas como patrimonio histórico-paisajístico
de la viticultura de excepción. Y, finalmente se querían inscribir estas zonas
en un «Libro de oro de la OIV». Se debatieron las posiciones de los Estados
miembro y la mayoría pensaba que éste era un papel de la UNESCO aunque incluya
más criterios, acordando en la séptima sesión retirar este anteproyecto.
El bloque del efecto
de la geología y de la
pedología en la zonificación fue el más extenso de la sesión. Se presentaron
diferentes resúmenes que mostraban la existencia de un efecto de la geología
(litología y geomorfología) en las grandes zonas vitícolas españolas hasta el
momento (Ribera de Duero, Rioja, Rueda, Toro, Bierzo y Tacoronte-Acentejo):
78 000 ha de viña, del total de 1 100 000 ha de España.
El clima, la geología y el suelo se consideraban los
factores de mayor influencia directa en la producción de la uva y el vino, en
las diferentes variedades. Principalmente, se estudia la naturaleza de la roca
y la existencia de afloramientos rocosos. También de la región italiana del Véneto,
se presentó un ejemplo del comportamiento de las variedades prosecco y merlot,
haciendo un muestreo de uvas enteras y de bayas, para relacionarlo con la
capacidad de retención del agua al suelo.
En hidrogeología se resaltó la importancia del
régimen hídrico en la zona particular del cantón suizo de Valais. Las
variedades tánicas mostraron mayores diferencias en las analíticas, aunque
cuando la climatología era buena no se manifestaban tanto. Se presentó una red
de ensayos de la variedad syrah en la zona mediterránea francesa, evidenciando
la relación entre las variables ecofisiológicas y los datos sensoriales de los
vinos. Hay un interés particular en el efecto de la zonificación en el análisis
químico y sensorial. También se presentó un trabajo en cuatro zonas de Israel,
que mostró diferencias sobre los contenidos de compuestos volátiles (fracciones
libres y atadas) en función de factores como el suelo, la altitud o la
distancia al mar.
Existe un interés de la teledetección por la
zonificación de las regiones vitivinícolas, por acelerar los estudios y,
además, permitir el control de las previsiones de producción y establecer
estrategias para la elaboración de los diferentes tipos de vinos.
Desde el resumen del IV Simposio Internacional sobre
Zonificación vitivinícola (Aviñón, Francia, 17-20 de junio 2002) que se leyó a
la sesión, se acordó hacer un anteproyecto de resolución para el año siguiente.
Se anunció que la organización del V Simposio correría a cargo de Ciudad del
Cabo (Sudáfrica). El presidente Fregoni presentó el libro Terroir, zonage,
viticulture, del que ha sido coordinador, y que es fruto de la
participación de un gran número de expertos. Antes de concluir la sesión, unos
participantes de China, actualmente país observador de la OIV, introdujeron el
estado de la viña en su país: historia, superficies, variedades, etc. En la 35ª
sesión del Grupo de expertos de Selección de la viña, presidida por Dominique
Maigre (Suiza), en primer lugar se revisó el anteproyecto de resolución de los
«temas prioritarios en viticultura» –enviado a la 83ª Asamblea General de la
OIV– que dio mucha importancia a la biotecnología en viticultura: análisis de
la diversidad, filogenia, caracterización e identificación de genotipos,
transgénesis (resistencias y mejora de la calidad). En resumen, los aspectos
decisivos a considerar fueron: la biodiversidad, el medio ambiente, la salud y
la seguridad alimentaria, la calidad y la tipicidad de los productos, la
durabilidad y la competitividad de los sistemas de producción y la aceptación
por parte de los consumidores.
La OIV está elaborando una ficha de clones con una
guía de interpretación para enviar un cuestionario a todos los Estados miembro,
y así poder confeccionar un catálogo de clones informatizado y una base de
datos. El grupo de expertos evalúa la ficha propuesta por Boursiquot y discute
algunos matices, como los aspectos de las variedades de uva de mesa. Lo que sí
está en marcha desde hace años es la descripción de las variedades por
el catálogo de la OIV y, hasta el momento, han sido descritas y publicadas un
total de 380. Anualmente, el CIFA de Jerez de la Frontera Rancho de la Merced
recibe material vegetal de diferentes países para la descripción ampelográfica.
Se presentó un proyecto de trabajo para la armonización de los descriptores de
la viña entre IPGRI, UPOV y OIV. Las diferencias entre OIV y IPGRI eran menos
importantes y más fáciles de adaptar. En total quedan diez caracteres por
armonizar, que posiblemente quedarán como doble ficha.
En taxonomía
de las variedades, los
italianos propusieron una redefinición de la especie Vitis, pero este
trabajo se propuso porque se hace preciso un muestreo más amplio y con un
número suficiente para establecer o no relaciones o diferencias entre los
grupos taxonómicos.
De momento, los marcadores microsatélites o
cloroplásticos no pueden separar especies y todavía se requieren muchos
análisis para concluir este tema. Existen dificultades en la distinción de la
especie Vitis vinifera y un híbrido ínterespecífico en los diferentes
métodos utilizados: bioquímicos (diglucósidos, compuestos aromáticos),
moleculares (marcadores microsatélites) y morfológicos (análisis global). Así
que, de momento, este tema está limitado por las técnicas utilizadas.
Se acordó que la lista de sinonimias de
variedades se informatizaría para disponer de una base de datos que se pudiera
ir variando a medida que se resolvieran dudas. El uso de nombres diferentes
para las mismas variedades dependiendo del país en que se cultiven es un
problema para el intercambio de material vegetal, y tendría que existir un
nombre oficial reconocido por la OIV.
Surgió un grupo de coordinación internacional (OIV,
Estaçao Vitivinicola Nacional- Portugal, IPGRI) para la conservación de las
variedades raras o en vías de desaparición. A escala internacional, existe
una media de 3,5 accesiones por variedad y del 47% de las variedades sólo
existe una sola accesión. El 50% de los recursos genéticos de la viña están en
vías de extinción. Se pretende formar un banco de germoplasma internacional de
variedades raras, como ya existe en el caso otros cultivos (cebada, Brassica,
etc.). La opinión francesa es que cada país debería responsabilizarse de la
conservación de sus variedades, con la colaboración de otros países para la
preservación de la variabilidad intravarietal (por ejemplo, en variedades como
la garnacha, cariñena, cabernet sauvignon, tempranillo). Se presentó un trabajo
de selección de la viña de cuatro orígenes distintos (Cerdeña, Vaucluse en
Francia, Zaragoza y Portugal), en los que se cuantificó la variabilidad
genética.
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[30.08.04]
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