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El pasado 22 de junio se presentó la propuesta de la Comisión Europea (CE) para la futura reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del vino.
Con esta presentación se inicia el proceso de discusión en la UE sobre la reforma que se prolongará hasta enero de 2007 y se prevé que se aplicará en 2008. La propuesta de los colaboradores de la comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel, se decanta por una reforma profunda de la OCM del vino. En concreto, la reforma podría aplicarse en una o dos etapas y en el segundo caso, incluye el arranque, promovido por «ayudas atractivas», de 400 000 hectáreas de viñas, que corresponderían a las explotaciones menos competitivas. Esta medida ha suscitado numerosas reacciones en contra, especialmente desde España, donde se considera una medida de «desguace» del sector.
La reforma en dos fases se basa en una reestructuración y en la liberalización en 2013 del cultivo de viñas, acabando con los derechos de plantación que restringen la superficie cultivada.
En el caso de una reforma de fase única, se abolirían el régimen de arranque y se eliminarían los derechos de plantación, incluyendo la posibilidad de que sean los productores quienes regulen el acceso a las denominaciones de origen, limitando en la práctica el número de hectáreas.
La CE propone la supresión de las ayudas comunitarias al sector del vino y su sustitución por un presupuesto asignado a cada país, para que cada Gobierno tenga mayor capacidad de decisión. Así, no se prevé reducir el presupuesto de la OCM, sino cambiar la manera de repartirlo.
Entre las propuestas está además la posible simplificación del etiquetado de las botellas de vino y la prohibición del añadido de azúcar durante el proceso de elaboración.
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