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El vino ya no es equipaje de mano
Marcela Lozano Borda
acenologia@rubes.es

La Unión Europea, tras las recomendaciones de un comité de expertos en seguridad, ha adoptado desde el pasado 9 de noviembre las nuevas y restrictivas medidas para viajar con líquidos en un avión. La decisión llega tres meses después de que el Departamento de Seguridad del Territorio Nacional de Estados Unidos prohibiera el transporte de bebidas en el equipaje de mano de los pasajeros. Esto significa que cualquier tipo de líquido en envases de más de 100 mL, desde el agua hasta la solución salina de las lentes de contacto, debe dejarse en los puntos de control de las aduanas. Si el viajero compra una bebida en el terminal aéreo, deberá consumirla antes de embarcar ya que no podrá subir al avión con ella.

Las medidas se tomaron originariamente tras el anuncio de la detección de líquidos explosivos en aviones del Reino Unido que planeaban despegar con rumbo a Norteamérica. Las restricciones, que según las autoridades estadounidenses y de la Unión Europea son temporales, ya han significado pérdidas económicas para la industria vitivinícola. Sin embargo, hay quienes opinan que esta nueva situación puede ser también una oportunidad de negocio.

Los precedentes en California

Los viñedos de la región californiana esperan cada año a millones de amantes del vino con descuentos en los costos de envío y con cajas especiales para transportar de manera segura las preciadas botellas de pinot noir y chardonnay del estado dorado. Sin embargo, y desde hace unos meses no todos los compradores norteamericanos pueden aprovechar estas ventajas: la legislación estadounidense que regula la venta y distribución de alcohol en dieciséis estados prohíbe explícitamente el envío de bebidas alcohólicas, otros lo restringen fuertemente, según el Wine Institute.

A pesar de todo, algunas empresas vitivinícolas ven las restricciones aeroportuarias como una oportunidad para expandir el número de compradores que adquieren las preciadas botellas por teléfono o Internet. Si bien, la mayoría de productores sólo envía el 30% de sus vinos a las casas de los consumidores, en el 2005 el volumen de envío de las bodegas de California llegó a los 441 millones de galones de vino con destino al mercado interior norteamericano.

Asimismo, los establecimientos libres de impuestos en los aeropuertos de la Unión Europea pueden verse beneficiados con la medida que acaba de entrar en vigor. Esto es así a consecuencia de que no habrá restricciones para transportar en el equipaje de mano los vinos y otros licores que sean adquiridos en los «duty free».

«A los clientes les gusta bajar del avión con el vino en la mano», dice Terry may. portavoz de la Asociación de Viñedos del Valle de Napa, «muchas bodegas dependen de esos ingresos, pero la mayoría de ellos ya dispone de embalajes de poliestireno para ofrecerlos a los consumidores». Hall opina que la gente ya está preparada para adaptarse a este cambio, aunque espera que no dure demasiado tiempo.

Las perspectivas en el sector español

En estos momentos, las exportadoras y distribuidoras de vinos españoles idean estrategias para facilitar el transporte de las botellas, y seguramente se inspirarán en muchas bodegas estadounidenses que ya han tomado medidas para reducir los inconvenientes que se puedan presentar. Por un lado, proporcionan embalaje con espuma aislante a los consumidores para que puedan subir unas botellas a bordo en las maletas de equipaje corriente. Además, ofrecen descuentos de 15 o 20 dólares en el transporte, si el consumidor prefiere no correr riesgos y desea que el vino llegue directamente a su casa mediante transporte comercial.

Un aspecto importante para los consumidores más exigentes se relaciona con las condiciones óptimas de envío. Para una correcta conservación del vino, que no ponga en riesgo las virtudes intrínsecas de los caldos, se hace necesario contemplar una serie de condiciones ambientales como temperatura, humedad, iluminación, ventilación y vibración. Cuando es el propio consumidor quien transporta las botellas en su equipaje, sobretodo en viajes largos, el producto se expone a que las frías temperaturas y los cambios de presión del avión, puedan afectarlo en mayor o menor medida. Por ello, los expertos sugieren realizar compras y envíos a través de entidades que garanticen una excelente conservación del vino. Si se hace por medio de una bodega, ésta se encargará de negociar con las empresas de envío las mejores condiciones de almacenamiento y transporte.

Ventajas y desventajas, riesgos y oportunidades parecen surgir tras la nueva medida de las autoridades de la Unión. Mientras se decide la temporalidad de las restricciones, viñedos, bodegas y establecimientos deberán poner en juego su creatividad para que los apasionados del buen vino puedan seguir degustándolo en cualquier rincón del mundo.

[30.11.06]
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