ACENOLOGÍA |Enosis Meraviglia, una asombrosa unión que atenta contra el enólogo
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Enosis Meraviglia, una asombrosa unión que atenta contra el enólogo
Redacción

En una tranquila localidad del Montferrato, entre Asti y Alessandria, se encuentra Enosis Meraviglia, un "centro de investigación aplicada al desarrollo enológico" (según propia definición), junto a las muchas bodegas que siembran la denominación Paisaje vitícola del Piamonte: Langhe-Roero y Monferrato, elegida Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2014. Allí y por entonces se estaba gestando una nueva criatura tecnológica que, de momento, como un frankenstein de la modernidad enológica aguarda su momento para salir del laboratorio y explorar el mundo “real”.

Creíamos que el enólogo agonizaba en brazos de la biodinámica, una práctica precientífica. Pero ahora la innovación tecnológica apuesta por un futuro sin enólogos. En los laboratorios de Enosis Meraviglia, Donato Lanati ha creado un robot denominado Genesis, capaz de elaborar “un vino perfecto” sin intervención humana.

En Enosis siempre han ofrecido desarrollo tecnocientífico para dar soporte al enólogo en todo el proceso: valoración de viñedos y sugerencias para la producción de uvas adecuadas para la producción de calidad, estudios sobre las características de las variedades, evaluación de la calidad de la uva, vinificación y envejecimiento en el diseño de acuerdo a las demandas del mercado, formación de técnicos, investigación aplicada para solución de problemas...

Dando un paso más allá (¿o no?), el equipo de Lanati con la colaboración de la compañía Gimar Tecno, fabricante de sistemas para vinificación y almacenamiento, decidieron crear el robot Genesis preparado para "responder a la exigencia del enólogo de personalizar el proceso de vinificación óptimo para cada variedad de uva". Capaz de sustituir al cien por cien, según afirman sus promotores, la labor del enólogo en la bodega, al programar y seguir desde la maceración a la gestión del oxígeno o el proceso de fermentación.

El objetivo final es conseguir un vino de calidad mayor que el conseguido por un humano (¿enólogo?).

Con ese aspecto de pariente lejano del R2-D2 de la saga Star Wars, la corona circular de Genesis está dotada de diversos sensores y antenas que procesan un cuarto de tonelada de uvas, cuyo rendimiento es de unos 26 litros de vino. El robot tiene balanza para pesar con precisión las uvas, una prensa interna para analizar el mosto y medir diversas variables, así como sensores y filtros que permiten adicionar levaduras y controlar la temperatura de manera precisa, entre otras funciones.

A diferencia del enólogo –que es humano–, se asegura que el robot nunca se equivoca, puede identificar con sus sensores el tipo de uva que está procesando y realizar de la manera más óptima el tipo de vino apropiado en función de las variables introducidas para esa vid, como son, entre otros, la región de producción.

En fin, quizás el lector enólogo pueda pensar que esta noticia es una broma de mal gusto, que estamos en época de inocentadas o versionando un relato de ciencia ficción al más puro estilo enológico. No, señores, Genesis es un artefacto (ese “objeto, especialmente una máquina o un aparato, construido con una cierta técnica para un determinado fin” que describen los diccionarios de toda la vida) que por el momento solo trabaja en el sótano “maravilloso” de Enosis… eso sí, bajo la atenta mirada de sus creadores: enólogos.  





[30.12.16]

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