ACENOLOGÍA |El origen de las bebidas fermentadas
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El origen de las bebidas fermentadas
De graves problemas médicos a grandes beneficios sociales

Redacción

Las excavaciones arqueológicas de Göbekly Tepe, en Turquía, tienen sumidos en la confusión a arqueólogos, astrónomos, expertos en medicina y media docena más de disciplinas. La enología acaba de salir a escena.

Göbekly Tepe

Göbleky Tepe, en la región turca de Anatolia, ha sido declarado recientemente como sitio cultural de Patrimonio Mundial por la Unesco.

La datación de este yacimiento lo sitúa 11000 años atrás, y su arquitectura supera en mucho a la de Stonehenge, a pesar de haberse construido 6000 años antes que el monumento del Reino Unido.

De momento no hay explicación para su complejidad, sus grandes piedras esculpidas con imágenes de gran expresividad y belleza, y sus enormes recipientes excavados en la roca. Además, nada indica que el conjunto de construcciones estuviese habitado, cosa que no sorprende, si se tiene en cuenta que esa época los humanos éramos cazadores recolectores.

¿Cuál era el propósito de ese lugar? La última teoría la ha adelantado Robin Dunbar, prestigioso biólogo evolutivo de la Universidad de Oxford, que sostiene que Göbekly Tepe era un primigenio centro social en el que los humanos se reunían para compartir y «para beber». Y piensa afianzar su teoría celebrando los próximos 13 y 14 de septiembre de 2018 un congreso científico en Londres, organizado por la British Academy, en el que se debatirá que, lejos de ser un problema social, el alcohol es un ingrediente que ha contribuido a forjar el carácter social de nuestra especie convirtiéndose en una pieza clave de la evolución humana. La seriedad del congreso se constata con solo repasar sus ponentes y programa (pdf).

Robin Dunvar, investigador conocido por haber descubierto el «número de Dunbar», que es la cantidad de individuos con los que un componente de una especie puede mantener relaciones estables, pretende demostrar que Göbekly Tepe es una pieza más en el rompecabezas de nuestra evolución que prueba que los cazadores recolectores se convirtieron en agricultores, no para conseguir alimentos sino para elaborar bebidas fermentadas (restos encontrados en el fondo de los grandes recipientes así lo demostrarían). Su teoría culmina reivindicando los beneficios sociales, culturales y médicos de tales bebidas, cuyos riesgos por ingesta, que no niega, se ven ampliamente compensados por los beneficios al propiciar y reforzar las relaciones sociales, que tienen un impacto definitivo en nuestra salud y supervivencia, como primates sociales que somos.

El congreso aportará nueva luz a la vieja controversia.

Más información sobre el congreso: Alcohol and Humans: A Long and Social Affair

 



[6.9.18]

 

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