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Reduciendo la huella de carbono

 

La medida y el cálculo de la huella de carbono en productos está siendo una de las herramientas más utilizadas para combatir el cambio climático. Varias estrategias puestas en marcha en 2011, entre las que destaca la Wineries for Climate Protection, una iniciativa de la Federación Española del Vino (FEV), en colaboración con la Fundación para la protección de las Viñas, el Medio Ambiente y los consumidores (FIVIN/VIMAC) y Alimentaria Feria de Barcelona, buscan soluciones en el campo de la protección mediambiental para solventar y adaptarse a los efectos del cambio climático. Muchas empresas catalanas del sector están adheridas a este manifiesto que recoje el compromiso de reducir en un 20% las emisiones de CO2 para el año 2020.

La responsabilidad mediambiental afecta todos los sectores industriales y tanto el consumidor como las entidades internacionales están preocupados por las consecuencias de los gases de efecto invernadero. La huella de carbono permite el cálculo de estas emisiones por parte de una empresa, un producto o cualquier servicio, expresadas en toneladas de CO2.

El Grupo Codorníu, empresa involucrada en la iniciativa Wineries for Climate Protection, ha puesto en marcha un proyecto centrado en mejorar su sistema de riego con el objetivo de reducir tanto el consumo de agua como de energía eléctrica. Con el nuevo sistema, el agua llegará por presión al ser entubada desde el origen, evitando el bombeo. Esto supondrá un ahorro energético que prevé conseguir los 2700 MW anuales y una reducción de la huella de carbono de casi 1500 t de CO2.

Por otro lado, en la última Alimentaria, se presentó un estudio dirigido por investigadores del grupo de investigación Sostenipra (ICTA-UAB) en colaboración con el Instituto Catalán del Corcho (ICS), que ha calculado la huella de carbono del sector del corcho en Cataluña. La investigación concluye que esta industria retiene más CO2 de lo que emite a la atmósfera. Los investigadores han determinado el potencial del corcho como materia prima natural, renovable y local que contribuye a luchar contra el cambio climático. Para hacerlo, han cuantificado el impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la cantidad CO2 que tendría los mismos efectos, el llamado CO2 eq. (CO2 equivalente).

Según la investigación, tanto la materia prima como sus principales productos, el tapón de corcho natural para vinos tranquilos y el tapón de cava, presentan una fijación de CO2 eq. superior a la que se emite durante su ciclo de vida completo: la extracción, el transporte, el procesado industrial, la distribución a la bodega y la gestión de residuos. Concretamente, para cada tonelada de corcho extraída del bosque se fijan 18 toneladas de CO2 eq.; para cada tapón de corcho natural se fijan 234 g de CO2 eq.; y para cada tapón de cava se fijan en global 12 g de CO2 eq.  

El sector del corcho en Cataluña se posiciona, de esta manera, como la primera industria española y una de las primeras en el mundo con un estudio sectorial para medir la huella de carbono de sus productos. Todos los cálculos se han hecho en base a las explotaciones del corcho catalanas y a las principales industrias fabricantes en Cataluña. Se ha seguido la metodología de la ISO 14040 y las reglas de la PAS2050:2011. El estudio se ha realizado en el contexto del proyecto Cenit-Demeter (2008-2011).

[28.06.12]