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El impacto de los premios en los destinos turísticos
Sara García García-Alcalá
Gerente de la Ruta del Vino Ribera del Duero

Muchas veces los premios contribuyen a dar visibilidad a personas, lugares y empresas en el mapa. Los Goya, por ejemplo, suponen una gran subida en taquilla para las películas galardonadas; el premio Cervantes consigue que las obras literarias aumenten sus ventas, y los Ondas dotan de reconocimiento y prestigio a personalidades de la radio, el cine, la música y la televisión. Así pasa también con los premios referentes a la cultura del vino.

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Afortunadamente, la Ruta del Vino Ribera del Duero ha sido protagonista de varios de ellos, a pesar de la relativa juventud de este proyecto de desarrollo enoturístico, que fue creado en julio de 2006, pero que no contó con fondos hasta octubre de 2009, gracias a la dotación económica de 4,5 millones de euros de un Plan de Dinamización de Producto Turístico.

Con el anuncio de las candidaturas, los medios de comunicación inician una cobertura mediática que servirá, a su vez, de promoción para los aspirantes nominados. La clave es aprovechar ese impacto para intentar repercutir de la mejor manera posible en el destino y darle una mayor proyección, tanto a corto como a largo plazo. La curiosidad que se despierta ante un posible galardón es una herramienta sensacional para mantener la atención mediática antes, durante y después del certamen.

Los concursos reúnen a numerosos profesionales así como a organismos a fin de valorar y juzgar el trabajo realizado. Es vital, entonces, conseguir la implicación de todos los agentes involucrados, ya sea directa o indirectamente. Aunque la candidatura se haga dentro de una categoría específica, se crean alrededor de esta una serie de sinergias donde es preciso el compromiso de otros sectores y la cohesión territorial. Así, la candidatura de una bodega a un concurso de premios de enoturismo, influye y responsabiliza al sector turístico de la zona a estar a la altura de las expectativas creadas en los visitantes de la región. También estos se verán después beneficiados por los logros de otros empresarios o del ente gestor del destino.

El pasado mes de enero se fallaron los premios de Enoturismo “Rutas del vino de España” que otorga la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN). Tanto la Ruta del Vino Ribera del Duero, como el Restaurante Bodegas Cepa21, el Grupo Matarromera y las Bodegas El Lagar de Isilla, resultaron premiados en distintas categorías.

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Bodegas Cepa 21 en Castrillo de Duero(Foto: Catálogo Ruta del Vino Ribera del Duero)

La Ruta obtuvo el reconocimiento a la Mejor Campaña de Promoción de 2013, por su “Sensaciones con Denominación de Origen”, cuyo claim central era la identidad de los ribereños como reflejo de la identidad de sus vinos. Imágenes amables y divertidas, que provocan una mirada distinta del lector o espectador, acostumbrado a iconos de belleza o paisajes idealizados, han logrado hacer de esta campaña un mensaje de sentimiento de orgullo de la tierra que, hasta la fecha, no estaba patente en la idiosincrasia de la Ribera del Duero, un destino que aún se sonríe y sorprende cuando descubre a turistas fotografiando sus monumentos o entrando en sus bodegas. Con este reconocimiento se condecora públicamente la labor de distintas empresas y territorios. En 2013, la Ruta también recibió el premio Alimara a la Mejor Campaña de Promoción de destino local y, en el año anterior, se reconoció a la Ribera del Duero como la Mejor Región Vinícola del Año en los Óscar del Vino, entregados por Wine Enthusiast Magazine.

En el caso del Restaurante Bodegas Cepa 21, se ha reconocido mediante mención especial, su valía gastronómica, que combina a la perfección la tradición del recetario castellano con la vanguardia entre fogones.

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Bodega Matarromera en Valbuena de Duero. (Foto: Catálogo Ruta del Vino Ribera del Duero)

Al Grupo Matarromera, de dilatada experiencia en el sector de la innovación, se le ha otorgado el merecidísimo premio al Establecimiento Innovador, por las técnicas de elaboración empleadas en sus bodegas, con la sostenibilidad como eje principal, lo que posiciona a este grupo bodeguero como uno de los pioneros en la materia a nivel nacional e internacional.

 

Por último, las Bodegas El Lagar de Isilla han sido premiadas al Mérito Turístico, por su labor y dedicación al impulso de las actividades enoturísticas en la Ribera del Duero. Esta pyme de carácter familiar es un claro ejemplo de la diversificación de la oferta turística. Partiendo de un asador en el centro de Aranda de Duero, donde elaboraban su vino en la bodega subterránea de restaurante, hoy en día cuentan con una bodega de elaboración en el maravilloso pueblo de La Vid, donde han creado un hotel temático del vino, restaurante, cafetería y tienda delicatesen. Su apuesta clara por el enoturismo se refleja en los buenos datos de visitas que obtienen año tras año, siendo la cuarta más visitada de la Ribera del Duero, solo por detrás de tres grandes grupos bodegueros.

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Lechazo en el Restaurante El Molino de Peñafiel. (Foto: S. García-Alcalá)

Los premios son un aliciente para que los empresarios y los destinos puedan recoger los frutos de un esfuerzo realizado durante años. Pero también resulta un estímulo para aquellos que aspiran a ese reconocimiento en sus siguientes ediciones.

Ahora los premiados deben continuar desempeñando su trabajo, con el fin de garantizar experiencias enoturísticas de calidad, pues el mejor de todos los reconocimientos es el de un cliente satisfecho, que se convierta en prescriptor de tu destino turístico.

[29.04.14]

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