| Vinton
G. Serf, uno de los padres de Internet y gran defensor de su expansión, postula
que el horizonte más atractivo de la red es el comercial, siempre que se
garanticen las transacciones y se faciliten los envíos. Serf es un reputado
coleccionista de vinos y él, como cualquier ciudadano americano, sabe que una
botella de vino se encuentra sometida, en Estados Unidos, a un complejo sistema
de precios e impuestos que dificultan mucho la venta no local. He aquí de qué
forma tan sencilla la hacienda norteamericana ha excluido del mercado global el
vino, haciendo compleja su transacción y lenta la entrega. Pero finalmente, la
poderosa Amazon, empeñada en
venderlo todo por Internet de forma rápida y fácil, ha llegado a un acuerdo con
WineShopper para crear un
sistema de venta de vino diferenciado para cada Estado, de manera que antes de
llevar la botella, lleva el web a casa del usuario. Toda una novedad que
deberemos tener presente al pensar en términos de rapidez. Es cierto que hay
bastantes tiendas virtuales que venden botellas de vino; incluso han
proliferado en nuestro país, pero ninguna dispone de una maquinaria con
suficiente capacidad, ni presenta una potencialidad global, que es la
característica diferencial de Internet y la que ahora quiere imprimir en su
nuevo portal Amazon. También es necesario recordar que, con cada producto,
Amazon facilita un abundante paquete de información porque, no nos cansaremos
de repetirlo, en Internet todo es información.
La
rapidez de la venta contrasta con la lentitud de la crianza, que parece
requerir un tiempo que es directamente proporcional a la calidad esperada del
vino y que tiene una repercusión importante en los costes y en el precio final
de la botella. Esto es lo que quieren evitar los enólogos de los países de la
«nueva enología» con sistemas que faciliten y aceleren la transferencia de
sustancias del roble al vino. Todo un reto que, por el momento, tiene poca
presencia. Ciertas empresas del sector exponen sus productos y servicios a
través de red, entre las que destacan la californiana World Cooperage Company y Tonelería Nacional, una empresa
de Chile con delegaciones en Italia, Argentina y Sudáfrica; ambas ofrecen webs
en los que se presentan las nuevas tendencias tecnológicas sobre crianza con
gran seriedad y se facilitan datos acerca de los productos clásicos y otros
servicios con gran claridad.
Temas
como la microoxigenación tienen a duras penas los recursos de los trabajos del
enólogo e investigador Manuel
Ruiz Hernández, que habla de ellos puntualmente.
Difícilmente
los usuarios se animarán a comprar por Internet botellas de vino de precio
elevado si no se les facilita una información completa y fiable sobre lo que
están pagando con sobreprecio respecto a la botella de la tienda de la esquina.
El
vino acabará fluyendo por Internet, como ya lo hacen la música, los programas
informáticos y los libros, pero será necesario mejorar el nivel de información,
las referencias y los contactos que el futuro comprador querrá establecer con
el producto. La tienda virtual no sustituye a la vinoteca del barrio ni al
lujoso almacén especializado. En las nuevas reglas del juego se debe dar un
lugar privilegiado a la cantidad y calidad de la información, claramente
deficientes por ahora. Veremos cómo se enfrenta a ello WineShopper.
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