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Enólogos del mundo virtual, ¿uníos?
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La Unión Internacional de Enólogos (UIŒ)
no ha sido una organización especialmente aficionada a prodigarse, por lo
que es una buena noticia la aparición de su web en Internet. No cabe decir que
esta sede virtual se ha «colgado» de manera sigilosa, como si quisiera pasar
desapercibida. De hecho, no hemos encontrado referencia alguna de su nacimiento
en los webs de sus principales asociados, como pueden ser la Union des Œnologues de France
o la Federación Española de Asociaciones
de Enólogos. Pero lo que resulta más sorprendente es que la UIŒ ha
rodeado su proyecto de un entramado más propio de una publicación marginal que
de la sede de un organismo internacional que representa a una buena parte de
los enólogos del mundo.
El registro
Para
empezar, la dirección. A nadie, ni tan siquiera a un enólogo francés, se le
ocurrirá nunca que la sede de la UIŒ es http://www.oenologue-du-monde.com/.
Afortunadamente, los potentes buscadores de Internet nos darán la clave del
rompecabezas si les pedimos cuál es la dirección de la UIŒ.
La
razón por la que la Unión no registró, por ejemplo, la dirección http://www.uioe.org, libre hasta hace poco
tiempo (y actualmente en oferta por parte de un importante registrador), es un
misterio. También resulta un misterio que la entidad registradora sea la Unión
de Horticultores de Suiza (Union Maraîchère Suisse) cuando la UIŒ es una
entidad legalmente establecida, dueña de su destino. Nos quedamos, por tanto,
con el regusto que la Unión no es propietaria de su dominio en Internet. Este
baile de nombres y sorpresas que rodean este site prosiguen cuando
descubrimos que la empresa que hospeda el web está situada en Corpus Christy,
Nuevo México (Estados Unidos), un país que, precisamente, no pertenece a la
Unión. ¿Era necesario ir tan lejos a buscar un servidor?
El portal
La
portada del web es toda una declaración de principios. Nos explica que tras (o
bajo) la Unión Internacional de Enólogos lo que hay es la Federación de las
Uniones Nacionales de Enólogos. Una Federación que sólo acepta, como declara su
página preámbulo, una asociación por país (es a decir, por Estado) con la condición
de que sea la más numerosa y que agrupe a los enólogos «más importantes» entre
los que ejercen en el país en cuestión.
Ante
una declaración tan elitista, uno se pregunta si esta restricción no ha sido
una de las causas de que la Federación sólo tenga 15 socios, de los cuales 10
son europeos (incluida Suiza), y donde hay, como ya sabíamos, ausencias tan
significativas como Estados Unidos, Australia y Sudáfrica.
Los contenidos
La
mayor parte de la información que recoge el web es de tipo institucional y
documental: estatutos y reglamentos, y la historia y los objetivos de la
institución. Le siguen en importancia las relaciones de los miembros de la
Junta Directiva de la Unión y de las diferentes asociaciones nacionales que la
forman, así como direcciones de sedes y delegaciones, a pesar de que hay
asociaciones que tienen la página en blanco. Algunos (pocos) de los nombres
citados se complementan con una dirección de correo electrónico, pero ninguna
asociación declara tener web. Hay, entonces, más blancos. Una parte de las
páginas indexadas, incluida una destinada a un futuro boletín, se encuentra aún
en construcción.
Es
curiosa y sorprendente una página de participación, llamada pomposamente «Libro
de Oro», donde se pueden colgar mensajes. Invitamos calurosamente a los
lectores a leer los mensajes que la Unión ha considerado importante resaltar en
este foro.
El
web parece que no da para más, o casi. De la gran cantidad de información
producida y acumulada por la UIŒ en sus 37 años de historia, de las auténticas
vicisitudes de su formación, de las aportaciones técnicas y profesionales, no
hallamos nada. Y lo poco que encontramos (véase Malos
tiempos para la ficha de cata) resulta ser una mala noticia.
Decididamente,
la UIŒ, siguiendo los pasos de la OIV, se incorpora a la sociedad de la
información tarde, con desgana, sin entender que lo que necesita es poner en
Internet información de valor y al alcance de todos.
Con
estas guías y ejemplos no es de extrañar que la enología y la vitivinicultura
sean de los sectores profesionales y productivos que menos han profundizado en
las tecnologías de la información.
En
cualquier caso, bienvenido sea http://www.oenologue-du-monde.com, con sus
contraluces y contradicciones. Gracias a su aparición, los enólogos aumentamos
nuestra presencia en Internet y, de paso, sabemos algo más de la UIŒ y de su
imagen virtual. Donde, a pesar de nuestra paciencia y buena voluntad, no nos
acabamos de sentir como en casa. Y lo sentimos.
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