La
ley de Moore, uno de los pilares para entender el desarrollo de la informática,
anuncia que cada 18 meses se duplica la velocidad de los procesadores. Pero, la
difusión de los avances tecnológicos llega al público a mucha menor velocidad.
Esto es lo que proclama el enunciado de otra ley, denominada ley de Demi Moore
(de demi «mitad», aunque las
malas lenguas dicen que es fruto de la admiración que algunos teóricos
de internet sienten por la actriz homónima). Una interpretación de esta ley es
que una tecnología sólo lo es para quien haya nacido antes de la aparición de
tal tecnología. O sea, para alguien nacido en los noventa, los ordenadores e
internet no son más que herramientas similares a la máquina de escribir y al
teléfono en la generación anterior. No se filosofa sobre qué son y qué
significan. Simplemente, se utilizan. A pesar de ello, en la realidad, la
velocidad a la que se incorpora cualquier tecnología es menor, por que en cada
momento de la historia conviven diferentes generaciones. Algunas anteriores y
otras posteriores al nacimiento de una tecnología
determinada.
Han
pasado ya casi ocho años desde que en mayo de 1996 apareciera por primera vez
en la edición en papel de ACE Revista d’Enologia la sección «La red» y
que se pusiera en funcionamiento la edición digital de la revista. Queríamos
celebrarlo con un viaje al pasado, ya que disfrutamos de un espacio en una
revista que ahora cumple veinte años. Aunque por un problema de evolución de
protocolos no podemos ofrecer la imagen de nuestros orígenes en la red, hemos
conservado el web anterior al actual desde julio de 1997, una joya de
anticuario. Lo encontraréis fácilmente pulsando la opción web anterior en el
navegador de la portada actual. Si navegáis entre sus páginas podréis medir la
distancia «tecnológica» que hay entre vosotros y la prehistoria de ACE.
¿Sabíais que Altavista era entonces el navegador estrella, como lo es ahora
Google, que la OIV en internet era sólo un buzón electrónico con una dirección
numérica, que en la red sólo había los enólogos americanos, en un rinconcito de
la Universidad de Davis, que los australianos estaban en otro rinconcito de un
portal temático que vendía vinos..., y que los catalanes estábamos en un
subditectorio de una editorial científica?
Además,
en el web anterior, en la sección anticuaria,
podréis encontrar una rareza: la reproducción de las cubiertas de los diez
primeros números (agotados) de la revista impresa. Unas publicaciones que no
todo el mundo ha podido contemplar y menos consultar.
Queda
claro que nuestra obsesión ha sido, desde el principio, que las tecnologías de
la comunicación (las famosas TIC) dejen de ser tecnología para los enólogos, lo
antes posible, y se conviertan en simples herramientas cotidianas. Si este
artículo te ha parecido un ejercicio de nostalgia y has pasado página buscando
información fresca, significa que tú ya has dado el salto. Y nosotros hemos
conseguido nuestro objetivo: dejar en entredicho a Demi Moore.
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