Patrocinadores:
AEB
 
 

TRIBUNA OTRAS TRIBUNAS      
Baltasar Porcel: in memoriam
Oriol Guevara

Baltasar Porcel decía: «Lo que a mí me gusta es empezar a escribir con dificultad e ir adaptando el texto a lo que se te pide». Yo no soy escritor y sólo con esfuerzo llego a descubrir mis ideas en cuatro líneas mal contadas. Y desde esta modestia tan estricta, quisiera decir que de los maestros se aprende, y yo suscribo su técnica. Querría escribir sobre Baltasar Porcel y empiezo, no con poca dificultad, por homenajear desde esta tribuna a un mediterráneo en mayúsculas, que nos dejó huérfanos de hecho y palabras hace tan sólo unas pocas semanas: el 1 de julio de 2009.

Baltasar Porcel«El vino es una de las tres o cuatro cosas que más me gustan del mundo.» «Abro una botella de vino blanco de clásica gravedad. Tengo un pan crujiente. Estoy cerca de momentos felices. Sí, soy parte de lo que es y será. Del Mediterráneo.» Por estas palabras y muchas más como éstas, hace diez años, durante el X Congreso de la Asociación Catalana de Enólogos celebrado en Mallorca, la ACE tuvo el honor de premiar a Baltasar Porcel con la «Copa de Oro», un reconocimiento a aquellos que aprecian el vino, lo reconocen, saben disfrutarlo y dan testimonio público de tan saludable afición, haciendo pedagogía del momento.

Baltasar Porcel nos dejó a principios de julio, nos dejó, nunca mejor dicho, sus palabras de profundo enamorado del vino y del Mediterráneo, para que pudiésemos tomar ejemplo. Ejemplo personal por defender decididamente el vino, cada uno a su nivel y en su entorno más inmediato; convencido y convenciendo.

Porcel, también decía, con motivo de la Feria del Libro de Frankfurt de hace un par de años, que hacen falta «menos redentores y que cada uno se redima a sí mismo», y añadía, «esto –de buscar redentores– es un poco provinciano...». Él era crítico en su profesión de escritor y «observador de la actualidad» de la misma manera que a nosotros nos toca serlo en la nuestra. Hemos de amar y defender el vino aportando nuestro granito de arena, como él, sin esperar que un hermano mayor, todopoderoso, nos allane el camino. Todo ello pasa por ser y demostrar ser felices con una copa de vino y cualquiera de las cosas más sencillas del mundo que la acompañen. El Mediterráneo, la envidia de medio mundo, por no decir del mundo entero, es la cuna de la cultura del vino que exalta Porcel y que le hizo merecedor de nuestro reconocimiento en 1999. Que nos sirva de ejemplo tanto a nosotros como a las generaciones futuras. De hasta qué punto la viña y el vino nos pueden llegar al corazón, por el simple hecho de que son lo que hemos vivido toda la vida, son nuestra cultura y nuestra base. Con sencillez y decisión.

Ojalá que los próximos años podamos otorgar la «Copa de Oro» a alguien que se lo merezca como Baltasar Porcel. Ello querrá decir que hemos retomado el camino correcto.

¡Descanse en paz¡

Oriol Guevara
oguevara@iglop.com
Presidente de la Asociación Catalana de Enólogos

[27.08.09]
[Créditos]