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TRIBUNA  
El Colegio
Josep A. Llaquet

El pasado mes de marzo, el Parlamento de Cataluña, en la sesión ordinaria de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, debatió y aprobó el Proyecto de Decreto de creación del Colegio de Enólogos y Enólogas de Cataluña. Ahora ya podemos decir que hemos alcanzado uno de los objetivos principales de nuestra Asociación. Este es un reconocimiento de gran relevancia. De una vez por todas se reconoce nuestro ejercicio profesional como directamente relacionado con la seguridad alimentaria y la salud frente a los ciudadanos y consumidores; sin lugar a dudas se trata del síntoma evidente de que nuestro colectivo tiene todos los motivos de interés público que justifican el ser una corporación de derecho público. Muchas felicidades a todos por alcanzar esta meta.

Aún queda camino por recorrer, el proceso no ha finalizado, y queda mucho trabajo por hacer; no es ni será fácil conseguir el Colegio, pues existe alguna sombra (que no depende de nosotros) que puede desbaratar los planes y previsiones de futuro del Colegio, como es la futura Ley de Servicios Profesionales.

De nosotros depende hacer unos estatutos como es debido e intentar alcanzar un futuro para que convivan la Asociación actual y el futuro Colegio. Creo que todos los profesionales que trabajan en la viña y el vino pueden tener cabida en la futura Asociación, es decir, colaboradores de bodegas, viñas, restaurantes, comerciales, enoturismo, etc., sin titulación para colegiarse, pero con argumentos para formar parte de un colectivo de protección de la enología. Me gusta soñar y pensar en esa posibilidad de fortalecer todo lo que rodea al vino. La convivencia entre la Asociación y el Colegio tendrá más o menos sentido, pero os invito a que participéis activamente en su debate, puesto que hay aspectos que deberemos ir puliendo durante el período en el que pongamos en marcha el Colegio.

Es posible que no todas las comunidades autónomas podrán constituir su Colegio, bien sea por el poco volumen de profesionales que reúna como por las problemáticas geográficas que inciden con las autonomías y las políticas, etc. Es un gran interrogante a solucionar el cómo nos afectará esta problemática en el momento de negociar, ordenar y dictar las directrices necesarias para formalizar en los diferentes organismos públicos para que el hecho de ser colegiado tenga razón de ser.

Un profesional colegiado en enología hará que los productos elaborados tengan una serie de garantías sanitarias, legales y jurídicas, entre otras, que quizás no sean necesarias en otras zonas vitivinícolas donde no existan profesionales colegiados. Entonces, ¿cómo se resolverá todo ello? ¿Representará un sobrecoste para nuestros productos? o quizás deberíamos pensar en si se podrá constituir un Consejo General de Colegios Profesionales de Enología. ¿Tendrá más valor el producto elaborado por un colegiado?

Respecto a la posibilidad de constituir un Consejo General, la Asociación Catalana de Enólogos ha liderado la propuesta acercándose a todas las asociaciones de enología de España, desde hace unos dos años, con el fin de que en las competencias y estatutos de los futuros colegios de Enología de la península que puedan crearse, pueda contemplarse la posibilidad de constituirse dicho Consejo General. En determiando momento, cada Colegio decidirá lo que precise pero es necesario estar preparados para aunar esfuerzos comunes.

Como colectivo hemos de realizar un esfuerzo tanto en el presente como en el futuro tanto desde la Asociación como desde el Colegio. Los objetivos principales son obtener el reconocimiento legal de la actividad de los enólogos, su protección jurídica y cualquier otra acción que sirva para mejorar su funcionamiento como colectivo profesional. Con la constitución del Colegio habremos asumido una gran parte de dichos objetivos, aunque no por ello deberá bajarse la guardia. Deberemos de seguir trabajando codo con codo para mejorar nuestro funcionamiento. Como siempre, estáis todos invitados a participar en ello.


[30.06.13]

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