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Enología y futuro
Oriol Guevara i Sendra

Hace unas semanas el sector del vino español se reunió en La Rioja. Podríamos puntualizar que era el sector del vino mundial comandado por Robert Parker. Era público de diversa procedencia –de unos colectivos más que de otros–, desde viticultores a enólogos, empresarios (sobre todo, empresarios), gente de marketing, prescriptores... De hecho, sólo se echaba en falta al público consumidor, a quienes supuestamente los grandes prescriptores reunidos allí han condicionado las compras de vino en los últimos 25 años. Es probable que las jornadas no estuvieran dirigidas a ellos directamente y, en cambio, debería de haber hecho acto de presencia el público subjetivo. Ya sabemos que abrir un certamen de esta forma al gran público es difícil y poco razonable, y no quita que, en realidad, es a través de los medios de comunicación que, una vez finalizado el acto, se llega al gran público y se perpetúan los prescriptores; y quizá también crecen como tales aquellos que han sido «aceptados» al lado de los grandes. El peligro de este encuentro era el de hacer caer un mito. ¿Por qué? Pues porque un mito frente a frente con la fuerza de la realidad tiene posibilidades de desvanecerse.

Mi impresión fue que el futuro inmediato ya empieza a no ser de los prescriptores desde hace cierto tiempo. Me explicaré.

En La Rioja, el principal reclamo era Robert Parker, el crítico de vinos más influyente de todos los tiempos y que, todavía hoy, es garantía de ventas si su puntuación es muy buena y el vino está en los mercados adecuados o, como pasa últimamente, la relación calidad-precio es inmejorable. Teóricamente, el objetivo del Rioja Winefuture era hablar del futuro del vino español desde numerosos puntos de vista, en especial el de los principales prescriptores mundiales.

Parker, Peñín, Jancis Robinson, Spurrier, Concurso Mundial de Bruselas... los clásicos de entre los clásicos. Pero también los actuales como Ryan Opaz, Verema.com, Gary Vaynerchuck…y éstos nos enseñaron el camino. No porque hoy tengan más influencia que los clásicos, que no la tienen, sino porque hablan la lengua de la gente de hoy. Hablan de internet, de los jóvenes, de una cultura que huye del elitismo, una cultura que prácticamente venera el cliente que compra una botella (nada más lejos de la cruda realidad). En definitiva, un lenguaje que acerca el vino de donde nunca debió salir: la mesa y la cultura más básica y arraigada de los mediterráneos. El vino es un producto «normal» que todo el mundo debería conocer y tratar con respeto, simplemente haber crecido con él.

Hay quien concluye que el Rioja Winefuture fue un éxito; los datos cantan y son inapelables. Más de mil personas en el congreso, casi quinientas simultáneas en la cata de Parker, más de doscientos periodistas, numerosas bodegas (¡de todo el mundo!) exponiendo sus vinos, lujo, glamour, opulencia... ¡De hecho es incuestionable! Ahora bien, lo que sí me parece es que el futuro y el cambio ya están aquí. Por mucha influencia que estos críticos y prescriptores tengan hoy, hasta ellos mismos describen una realidad de la cual ya no forman parte. También es cierto que la incertidumbre socioeconómica nos crea muchas dudas a todos. Pero el mundo es de los valientes y en tiempos como éstos, personas como Gary Vaynerchuck que, con un discurso pasional y demoledor y su vehemente descripción de la realidad, atraen hasta a los clásicos de los clásicos. Por poner un ejemplo, afirma que es posible tener un éxito rotundo (sus libros lo demuestran, según él) invirtiendo cero euros; sólo utilizando internet y las redes sociales. No sé quién lo aplicará, pero lo que sí sé es que el triunfador de las jornadas –aparte de Parker y del organizador del Winefuture– fue Gary. Solamente había que ver las caras y los aplausos de los clásicos. Por esto es imprescindible pensar y actuar desde la serenidad y la valentía y con los objetivos claros. De todas formas, pensad que el mundo se puede ver desde distintos puntos de vista y unos no son necesariamente mejor que los otros. El mundo del vino y sus prescriptores está cambiando; tras la lectura de esta Tribuna, alguien puede seguir pensando en hacer los vinos que Parker y Peñín puntuarán para que venga uno de los grandes distribuidores y se crea el proyecto mediante la comisión correspondiente... Quienes hemos ido a vender y buscar distribuidor alguna vez sabemos cuán difícil es esa batalla. Que cada uno se posicione donde le parezca más acertado. Yo lo tengo muy claro.

Oriol Guevara i Sendra
Presidente de la Associació Catalana d’Enòlegs

[30.11.09]
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