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Las relaciones de la Asociación Catalana de Enólogos

Hoy en día ser enólogo es gozar de una profesión reconocida en Cataluña, en España, en Europa y en el mundo. Las leyes lo están poniendo en su sitio en todos los ámbitos geopolíticos y la prueba de ello la hemos tenido, en los últimos años, cuando nuestra profesión ha aparecido en las listas europeas de profesiones reconocidas. El enólogo se está forjando su espacio con los esfuerzos de la propia profesión.

Por otro lado los cambios en el mercado hacen que la vertiente comercial de una bodega tome una relevancia especial incluso por delante de la calidad que se ofrece en sus vinos. No deja de ser curioso que el momento del año en que el mercado laboral de los enólogos se mueve más sea precisamente dos meses antes de la vendimia. ¿En qué empresa agroalimentaria se dejaría para el último momento la decisión de contratar a un jefe de producción?

Las constantes controversias del mundo del vino que hemos tenido y estamos viviendo últimamente (Ley de protección del menor, OCM del vino, etc.) no ayudan a que el sector reconozca la importancia central y capital que tenemos en el vino. A pesar de esto, estamos trabajando conjuntamente en ello y conseguiremos nuestro objetivo simplemente por una razón que cae por su propio peso: un enólogo es quien sabe hacer bien el vino y el resto del personal, quizá también, pero, en cualquier caso, menos.

Y es por estos motivos que los enólogos debemos colaborar entre nosotros como lo hemos hecho en la Asociación Catalana de Enólogos desde hace años con la Asociación de Enólogos de la Rioja o la Union Des Oenologues du Languedoc Roussillon, sólo por poner dos ejemplos. La formación continuada y el intercambio de opiniones son un pilar fundamental de nuestro trabajo y por ello nos tomamos la relación con estas asociaciones muy seriamente. De la misma forma que nos tomamos la buena (siempre mejorable) relación con las instituciones y entidades que se dedican al conocimiento o la investigación en nuestra región: Incavi, Universitat Rovira i Virgili, Universitat Autònoma de Barcelona, etc.

¿Y con la Federación Española de Asociaciones de Enólogos? He de admitir que en este caso el hecho es un poco más complicado. Trabajamos y trabajaremos con ellos, pero nos cuesta entender que se nos presione para que la relación de colaboración deba pasar forzosamente por la dependencia de la ACE respecto de la FEAE.

También nos importa la relación con los agricultores y los empresarios, ya que al fin y al cabo lo más habitual es que un enólogo no sea el empresario de la bodega o de los viñedos donde trabaja y, por lo tanto, no deja de ser un profesional (muy) cualificado.

Ante los retos que la enología europea plantea: profesiones reconocidas, títulos de grado en las universidades, OCM con arranques incluidos, planes de países de la UE a más o menos corto plazo, etc., no se entiende que el sector no se tome más seriamente la figura del enólogo.

Si el mercado se debe liberalizar de manera que las regiones permitan subvencionar aquellas hectáreas menos competitivas en el mercado, si España ha elaborado un plan estratégico para el 2010 (estamos ya a las puertas del 2008...) que entre otras cosas propone la profesionalización del sector, si la enología es una profesión oficialmente reconocida en todos los estados europeos y por extensión en el mundo, si esta profesión se puede estructurar desde unos contenidos contrastados y posteriormente (esperamos) desde unas asociaciones y unos colegios profesionales, si todo esto es así, ¿cómo es posible que las bodegas busquen a quién les producirá el vino a un mes vista?, ¿cómo es que sólo tienen el lugar de trabajo garantizado aquellos enólogos que han llegado al reconocimiento público y son algo similar a los gurús?

La Asociación Catalana de Enólogos trabaja para que la bolsa de trabajo no sea tan sólo un lugar donde las empresas buscan en un listado qué enólogo cobrará menos para «seguir su receta». Una bolsa de trabajo debe ser el motor y la inquietud de un sector que refleje los conocimientos que la sociedad más inmediata a esta asociación va adquiriendo. Y esto también incluye, por ejemplo, temas de tanta actualidad como la trazabilidad: ¿qué bodega no se dirige a su enólogo y le encarga, sin pensarlo dos veces, «resolver todo el problema» de la burocracia de la seguridad alimentaria? Y la cuestión es que el enólogo no puede rehuir la responsabilidad, porque es el jefe de producción... pero de la misma forma que a los enólogos se nos reclama toda colaboración en estos temas que a nadie gusta asumir, por nuestra parte reclamamos, a quien corresponda, la asunción de las respectivas responsabilidades a lo largo de toda la cadena, antes de empezar a colaborar.

Oriol Guevara
oguevara@iglop.com
Presidente de la Asociación Catalana de Enólogos

  [30.08.07]
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