Activar la memoria de las plantas es un propósito de la ciencia vegetal que viene de lejos, y uno de los principales campos en los que se ha estudiado su aplicación es la preservación de la salud vegetal frente a enfermedades.
Una de las alternativas al uso de plaguicidas consiste en exponer las plantas a agentes activadores del sistema inmunitario que aumenten su resistencia a las plagas y las enfermedades, una práctica conocida como “priming”. Esta protección es duradera y se basa en estimular una forma de memoria inmunitaria epigenética que permite a las plantas generar una respuesta más eficaz y más rápida frente a ataques futuros.
Los beta-aminoácidos se han identificado como moléculas inductoras de una resistencia de amplio espectro con efectos secundarios mínimos sobre el crecimiento de las plantas y su aplicación es prometedora.
El proyecto ChemPrime, financiado con fondos europeos, ha afrontado este reto al favorecer una nueva tecnología de acción de los beta-aminoácidos que prepara el sistema inmunitario de los cultivos frente a ataques, a la vez que persigue eliminar la dependencia de los plaguicidas.
