Hace dos años, en un artículo, decíamos que la IA estaba a las puertas de la enología y que “más pronto que tarde traspasará el umbral”. Y ya ha dado el paso. No de la mano de los profesionales de la enología, como cabía esperar. Lo ha hecho de la mano de los consumidores. Hay ya múltiples agentes IA que conversan con los consumidores sobre sus preferencias y les suguieren vinos según sus perfiles e intereses. Y también sumilleres agénticos que imparten recomendaciones a cualquier consumidor que busque asesoría sobre vinos. La pregunta que surge es ¿existe un sistema homologado que proporciona los datos sensoriales a esa extensa “cadena de conocimiento sensorial”? La respuesta es no. Pero debería existir.
Como hace dos años, volveremos al ataque con las predicciones: más pronto que tarde, las percepciones olfatogustativas se convertirán en datos en un formato homologable y eso deberá hacerse desde referencias sensoriales expertas, especialmente enológicas. Porque quien será imprescindible para transformar una percepción olfatogustativa en datos es quien tiene la capacidad de generarla.
En el próximo Congreso Internacional ACE de Enología 2026 (CIAE26), que se celebrará el próximo 13 de noviembre, profundizaremos en el infraexplorado mundo de la construcción de perfiles sensoriales y avanzaremos en el conocimiento y la inteligencia sensoriales que los profesionales de la enología deberán aportar a la nueva comprensión que el vino debe ofrecer a sus potenciales consumidores, con especial atención a los de las generaciones más jóvenes.
Por eso debes reservar esta fecha en tu agenda.

