La vitivinicultura emerge como una actividad cada vez más dependiente de las ciencias de datos, siendo como es generadora de una colosal cantidad de datos, y no solo numéricos, también sensoriales, lo que la convierte en una singularidad frente a otras actividades y le confiere un enorme potencial. Es algo que no podemos ni debemos ignorar (https://www.acenologia.com/apologia_de_la_ignorancia/).
El simposio Vine to Mind 2026, que se celebrará próximamente en la Universidad de California, Davis, es un encuentro interdisciplinario diseñado para explorar cómo las herramientas emergentes basadas en datos están dando forma al futuro de la viticultura, la ciencia enológica y los mercados vinícolas.
Este simposio está organizado conjuntamente por la Iniciativa de Ciencia de Datos de Harvard (Harvard Data Science Review (HDSR) y los Departamentos de Economía Agrícola y de Recursos y de Viticultura y Enología de la Universidad de California Davis, con el apoyo del Instituto Robert Mondavi de Ciencia del Vino y la Alimentación. La primera edición se celebró en 2024, a propósito del quinto aniversario de la HDSR, acto del que Acenología dio puntual cuenta en el congreso CIAEC24.
La edición de 2026 de Vine to Mind pretende realizar un ambiciosos recorrido secular: primero se centrará en la revisión de la evolución de la percepción y la demanda del vino en los últimos 50 años y, a continuación, en cómo las herramientas de la ciencia de datos transformarán el futuro del vino los siguientes 50 años, especialmente en cómo evolucionarán los modelos de base involucrados en sistemas multimodales para la detección de bacterias y en el desarrollo de modelos de base genómica.
A la vista de los perfiles de los miembros del Comité del Programa, el simposio propiciará la interacción de reconocidos enólogos, economistas, científicos de datos y líderes de la industria a través de ponencias magistrales, mesas redondas y sesiones colaborativas, con la participación de profesionales de todo el ecosistema vitivinícola mundial.
PS: los “50 años” no es una cifra casual. Conmemora el famoso “Juicio de París” de 1976 en el que se demostró que la calidad del vino no depende solo de la tradición, sino también de la innovación y la visión de futuro. Una fecha en la que mundo enológico cambió para siempre y encontró un nuevo camino de evolución en el que la ciencia (y no solo la enológica) adquirió la relevancia actual.

