Destapar una botella de vino espumoso, método tradicional, es algo más que una inocente invitación a la celebración. Se ha convertido en un banco de pruebas de lanzamiento. Simulaciones computacionales de dinámica de fluidos revelan la formación, evolución y disipación de patrones de ondas de choque a medida que la mezcla de dióxido de carbono se dispara a través del cuello de botella en el primer milisegundo después del estallido del corcho.

Figura 1 Secuencia de tiempo (en μ s) que muestra los detalles de la expulsión del corcho del cuello de una botella almacenada a 20 °C, según lo capturado a través de imágenes de alta velocidad

Según los investigadores del Instituto de Physique de Rennes y del Indian Institute of Technology Guwahati, el proceso de descorchado presenta fuertes similitudes con la eyección de gas de propulsión expulsado por un lanzador aeroespacial. El suelo que se aleja del lanzador a medida que se eleva en el aire es el papel que juega el corcho en el que impactan los gases expulsados. Los hallazgos pueden brindar información sobre el comportamiento complejo y transitorio del flujo supersónico en aplicaciones que van desde lanzacohetes, misiles balísticos y turbinas eólicas hasta la fabricación de productos electrónicos y vehículos submarinos.

Los investigadores planean explorar otros parámetros del fenómeno, como la temperatura, el volumen y el diámetro del cuello de la botella, además de los procesos fisicoquímicos que acompañan a la salida del corcho de la botella. Un ejemplo de esos procesos es ​​ cómo el flujo supersónico se ve afectado por la aparición de diminutas partículas de hielo formadas por la caída drástica de la temperatura cuando la efervescencia sale de la botella.

Puede resultar desconcertante, especialmente para el mundo del vino, que una investigación de tal envergadura no tenga como primer objetivo aportar algún beneficio o mejora al objeto estudiado. Algo que, por otra parte, es habitual en muchas otras disciplinas. Se trata sin duda de una señal más de la necesaria normalización de la investigación en el ámbito vitivinícola, a fin de que deje ser considerada como una investigación “no estratégica”, incluso superflua, y alejada del interés general de la ciencia.