Nueva Zelanda es un pequeño y nuevo país vitivinícola. Con una superficie vitícola relativamente pequeña, de 22 000 ha, produce 133 millones de litros de vino anuales (datos de 2006). El crecimiento del sector vitivinícola neozelandés ha sido muy fuerte, llegando casi a triplicar la superficie de viñedo y el número de bodegas en la última década.1 También sus exportaciones han aumentado notablemente en la última década, principalmente en países como Gran Bretaña y Estados Unidos. Con una superficie igual a la mitad que España, tan sólo cuenta con cuatro millones de habitantes, es decir, Nueva Zelanda tiene una densidad de población de sólo 15 habitantes/km2.

Es un país aislado y con un clima oceánico, frío y lluvioso. Blenheim, la capital de la región de Marlborough, tiene unas precipitaciones anuales de alrededor de 650 mm y una temperatura media en enero —el mes más cálido— de 17,9 ºC. Es decir, su temperatura media del mes más cálido (índice climático utilizado en el Nuevo Mundo) es inferior en más de 2 ºC a la temperatura media registrada en julio en el observatorio de Haro (La Rioja) o Villanubla (Valladolid). Estas duras condiciones ambientales llevaron a los «kiwi» (apodo con el que se conoce coloquialmente a los neozelandeses) en un principio a adoptar como modelo vitícola la viticultura alemana.

Nuestro grupo de investigación centra su actividad investigadora en el estudio de los hongos como agentes causales de procesos patológicos relacionados con enfermedades infecciosas y micotoxicosis que pueden afectar tanto a animales como al hombre. Una de nuestras líneas de investigación principales se relaciona con la identificación y la caracterización de los hongos que producen micotoxinas, utilizando principalmente técnicas microbiológicas, cromatográficas y de biología molecular.

El origen de la viticultura en este país se remonta al misionero anglicano Samuel Marsden, que plantó las primeras cepas, provenientes de Sydney (Australia), en 1819. En la actualidad, la producción vitivinícola neozelandesa está tanto en la Isla del Norte como en la Isla del Sur (fig. 1). Marlborough es la región vitivinícola de mayor prestigio y más conocida internacionalmente, donde se producen algunos de los más famosos sauvignon blanc del mundo.

Figura 1 Regiones vitivinícolas de Nueva Zelanda

 

Hoy, Nueva Zelanda es un país emergente en el sector, una pujante realidad con una moderna vitivinicultura. Frecuentemente es el destino de muchos jóvenes enólogos españoles que sueñan con una experiencia en el Nuevo Mundo. Después de realizar un interesante viaje de estudios a Nueva Zelanda, hemos descrito los rasgos más importantes del sector vitivinícola.1 En este artículo se describen las características y la evolución reciente de la viticultura neozelandesa.

Superficie vitícola y producción de uva

Nueva Zelanda contaba a finales del 2006 con una superficie dedicada a la vid de 22 107 ha (fig. 2). El crecimiento de la superficie vitícola neozelandesa ha sido espectacular, ya que en diez años se ha triplicado. En términos porcentuales el crecimiento ha sido muy superior al de Australia.2 A su vez, resulta paradójico recordar que en los últimos años los países del Nuevo Mundo han plantado muchas más hectáreas de viñedo de las que hemos arrancado en los países europeos.

Figura 2 Evolución de la superficie vitícola neozelandesa en los últimos diez años [Fuente: New Zealand Winegrowers Statistical Annual 2006]3

 

La producción de uva ha mantenido una evolución paralela a la superficie vitícola. La cantidad de uva producida se ha triplicado en el curso de la última década, llegando en 2006 a cerca de 185 millones de kilogramos (fig. 3).

Figura 3 Evolución de la producción de uva neozelandesa de 1996 a 2006 [Fuente: New Zealand Winegrowers Statistical Annual 2006]3

 

En Nueva Zelanda se cultivan las principales variedades internacionales de vid. Como se puede observar en la figura 4, las variedades más cultivadas en Nueva Zelanda son las francesas. Destaca muy especialmente sauvignon blanc que representa un 37 % de la superficie vitícola de Nueva Zelanda. Chardonnay y pinot noir, con un 19 % cada una, son otras variedades muy significativas. Además, variedades como merlot, riesling, cabernet sauvignon, pinot gris y gewürztraminer son típicas de la viticultura neozelandesa (fig. 4).

Figura 4 Variedades cultivadas (tintas y blancas) en porcentaje de superficie durante el año 2006 [Fuente: New Zealand Winegrowers Statistical Annual 2006]3

 

En Nueva Zelanda dominan, sin duda, las variedades blancas respecto a las tintas. Es importante considerar que en los últimos años la demanda, especialmente las exportaciones, de vinos blancos ha aumentado fuertemente, y eso se refleja en las nuevas plantaciones. Así, se observa que en los últimos diez años la superficie de sauvignon blanc ha pasado de casi 1700 ha a cerca de las 8000 ha actuales (tabla 1). También ha sufrido una gran expansión, tanto en superficie como en producción, el chardonnay, el riesling y el pinot gris (tablas 1 y 2). Es curioso observar el interés por el riesling y por el pinot gris en Nueva Zelanda, mientras que en España estas dos variedades son prácticamente desconocidas. Por otro lado, se detecta también un fuerte arranque de müller-thurgau, variedad alemana muy plantada en los años setenta y ochenta.

Tabla 1 Variación de la superficie vitícola (ha) por variedad entre 1998 y 2006 [Fuente: New Zealand Winegrowers Statistical Annual 2006]3 

 

En cuanto a las variedades tintas más cultivadas en Nueva Zelanda, cabe destacar el pinot noir (tablas 1 y 2). En 2006, se cultivaron 3895 ha que produjeron cerca de 22 000 toneladas de uva. El aumento de superficie del pinot noir en la última década ha sido espectacular, superando el 500 % de incremento. Además de pinot noir, se cultivan otras variedades tintas como merlot (1525 ha), cabernet sauvignon (567 ha) y syrah (238 ha).

Tabla 2 Variación de la producción de uva (t) por variedad entre 1996 y 2006 [Fuente: New Zealand Winegrowers Statistical Annual 2006]3

 

Manejo de los viñedos

La viticultura neozelandesa está asentada generalmente en amplios valles de ríos procedentes de las montañas y se caracteriza por unos paisajes vitícolas bellos y relajantes. Los viñedos son llanos o con ligeras pendientes y están ubicados en suelos aluviales, procedentes de los sedimentos de los ríos. Los suelos son profundos y muy ricos en nutrientes. Esto unido a las abundantes precipitaciones hace que se favorezca el vigor de la planta. Es frecuente observar viñedos con elevado vigor, con un fuerte crecimiento de los pámpanos durante la maduración de la uva.

Valle con grandes plantaciones vitícolas en la Isla del Norte

Paisaje vitícola neozelandés en la zona de Marlborough

Suelo aluvial y profundo en Nueva Zelanda

Suelo aluvial y profundo en Nueva Zelanda

 

El manejo de los viñedos, especialmente en la Isla del Sur, es muy uniforme. El sistema de conducción empleado es la espaldera, con poda corta (cordón con pulgares) o larga (de dos a cuatro varas). Las varas suelen ser más utilizadas con el sauvignon blanc en terrenos muy fértiles. Sin embargo, el pinot noir se poda normalmente en cordón (doble o simple). Habitualmente, el cordón se enrolla en el alambre de formación para dar más estabilidad a la vegetación y facilitar la mecanización. Es importante destacar la elevada altura de formación (80-100 cm) y de la pared vegetativa. En la mayoría de los viñedos, la pared vegetativa alcanza cerca de 1,3 – 1,4 m, lo que permite obtener una considerable superficie foliar expuesta por hectárea y, por tanto, un buen aprovechamiento de la radiación solar. El marco de plantación es muy similar en todos los viñedos: la calle varía entre 2,0 – 2,5 m y la distancia entre cepas entre 1,0 y 1,5 m.

Enrollado del cordón en el alambre de formación

Elevada altura de la pared vegetativa. Son muy comunes paredes de 1,3-1,4 m de altura

 

Un rasgo característico de la viticultura neozelandesa es el deshojado de los viñedos. Sorprende tanto su gran intensidad, como su grado de aplicación. En casi todos los viñedos se realizan dos o tres pases de deshojado mecánico, comenzando en el cuajado. Esta es una técnica muy común tanto en viñedos de variedades blancas como tintas. Está claro que los viticultores neozelandeses han conseguido, mediante el deshojado, mejorar las condiciones microclimáticas de hojas y racimos, reduciendo el aroma herbáceo de los vinos y mejorando su calidad. Además, se ha reducido en gran medida el problema de Botrytis, que tantas veces aparecía a causa de las lluvias durante todo el ciclo de la vid. Para el deshojado se utilizan todo tipo de deshojadoras, desde los modelos más sencillos y baratos, por aspiración y corte, hasta los modelos de última generación, por impulsión de aire.

Viñedo después de un intenso deshojado, una práctica muy común en Nueva Zelanda

Deshojadora: Modelo sencillo y barato por aspiración y corte

Deshojadora Collard, de última generación, por impulsión de aire

 

Para obtener vinos de elevada calidad es fundamental el control del vigor. En este sentido, el amplio uso de cubiertas vegetales (espontáneas e implantadas) contribuye al control del desarrollo vegetativo, además de facilitar la circulación de las máquinas. Sorprende, de forma positiva, el elevado grado de lignificación de los pámpanos durante la maduración. Esta lignificación del sarmiento es un buen indicador del equilibrio fisiológico del viñedo, del control del vigor y de la calidad de la uva.

Javier Tardáguila con un técnico vitícola del grupo Montana wines en un viñedo de la zona de Marlborough con cubierta vegetal. Obsérvese, también, la elevada altura de la espaldera

Elevado grado de agostamiento o lignificación del pámpano antes de la vendimia

 

Una complicación muy común en el pinot noir son los problemas en el cuajado. Debido a las bajas temperaturas y a la alta humedad durante la floración, es muy habitual un elevado corrimiento y la aparición de síntomas de millerandage (bayas verdes, muy pequeñas). Esto provoca una maduración muy irregular y heterogénea de los racimos, con graves consecuencias sobre la calidad final de la uva. Este problema junto con los daños causados por las aves se evita con el uso de redes (colocadas antes del envero) que cubran los viñedos.

Problemas de corrimiento y millerandage, que provocan una maduración muy irregular

Redes que cubren los viñedos para evitar el ataque de aves, que es muy común en Nueva Zelanda

 

Conclusiones

Nueva Zelanda es un pequeño y lejano país, pero con un elevado grado de desarrollo vitivinícola. En la última década el sector vitivinícola neozelandés ha sufrido una fuerte expansión, llegando casi a triplicar la superficie de viñedo y el número de bodegas. En la actualidad su superficie vitícola supera las 22 000 ha. Dominan las variedades blancas sobre las tintas y muy especialmente el sauvignon blanc; también el pinot noir se ha plantado muchísimo en los últimos años y es, sin duda, la variedad tinta más importante. Su viñedo está ubicado en grandes valles, con suelos ricos y profundos y conducidos en altas espalderas. Destaca el elevado grado e intensidad del deshojado practicado, que ha servido para mejorar la calidad y aromas de los vinos neozelandeses.

Notas:
1 Tardáguila, J. y Bravo, S. (2007): «El sector vitivinícola en Nueva Zelanda» (En prensa).
2 Tardáguila, J.; Krtic, M. y Vilanova, M.: «El sector vitivinícola australiano», Semana Vitivinícola; 3093: 4006-4013 (2006).
3 New Zealand Winegrowers Annual Report 2006. (http://www.nzwine.com)

 

Bibliografía
. Tardáguila, J.; Bravo, S. (2007): «El sector vitivinícola en Nueva Zelanda» (En prensa).
. Tardáguila, J.; Krtic, M. y Vilanova, M.: «El sector vitivinícola australiano», Semana Vitivinícola; 3093: 4006-4013 (2006).
. New Zealand Winegrowers Annual Report 2006. (http://www.nzwine.com)
. larke, O. (2005): Atlas del vino. Ed. Blume.
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. Gramona J.: «Los vinos espumosos de Nueva Zelanda», ACE Revista de Enología 2005; 59 .
. Jonson, H.y Robinson, F. (2003): El vino, Nuevo Atlas mundial. Ed. Blume.